lunes, 11 de enero de 2010

A ti...

A ti… a un desconocido al que conozco, a un conocido al que desconozco, a este amor sin amor… 
 
A esta verdad que sólo pertenece a mi imaginación, a este vivir pensando sin pensar, a esta manera de perder batallas solo para ganar la guerra, sin saber si deseo ganarla. A ese día que te vi… no, a ese no, a ese que te miré, a ese que me miraste…

 
A los días en que estás y a los que no estás también; a las preguntas que me hago sin respuesta y a las confesiones cuando nadie pregunta. A mi verdad… que ni yo entiendo.

 
A esta manera de buscarme y a esta de encontrarte, a esta manera de buscarte y a esta de encontrarme. A la forma de huir de todo, cuando no encuentro la salida y a la forma de volver cuando me doy cuenta de que solo había una puerta para salir. 

 
A esos ojos que durante un tiempo fui incapaz de aguantar, a esa risa que aun solo escuché una vez, a esa risa que aun solo escuchaste una vez.



A ese peligro inminente de cuando ya todo está perdido, a esa sensación de querer estarlo; a ese saber que nunca pensarás en mí y a ese dudar que alguna vez lo hagas…

 
A esa valentía de dejarlo todo atrás para saber hasta donde podríamos llegar aun sabiendo que quizá no lleguemos nunca a ningún lugar; al saber que de un momento a otro, nada será igual, todo será distinto, tan distinto, que tú ya no serás tú y yo ya no seré yo…

 
Al ansia de verte sin saberlo siquiera, al temblor que nadie jamás ha llegado a explicar, al temblor que no quieres que nadie explique; al saber que no vendrás; al dolor sin dolor que produce lo que no existe y a las lágrimas que nunca se podrán derramar…

 
A ti, solo a ti, al que mantiene viva una ilusión y enamora sin amor…

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