lunes, 12 de abril de 2010

Cuando llegues al final...

Una historia, sea de lo que sea y trate de lo que trate siempre tiene tres partes fundamentales: principio, medio y final. Todos sabemos cuando empieza, podemos saber cual es el punto medio, pero ¿cómo sabes cuando ha llegado verdaderamente el final?

Todas las cosas tienen un final, porque para algo empiezan; irremediablemente todo tiene que acabar. En ocasiones ese final duele por lo inesperado o porque a veces no somos capaces de hacernos a la idea de que se acabaría aunque lo veamos desde lejos. Otras veces duele por todo lo que dejamos atrás aunque no sea un final malo, dejamos gente que nos importa, aunque sepamos que siempre estarán ahí, dejamos recuerdos que ya no serán los mismos, serán solo eso, recuerdos; y sí, a veces es difícil asumir todo eso y acabar. A veces deseamos no acabarlo y vivir en esa parte de la historia para siempre, convertir el medio en principio y final, de manera que nunca se acabe.


Pensemos en eso, en el final que duele, en el final malo, en el final que no queremos que llegue sea cual sea la razón; retrocedamos, pasando por alto el medio y lleguemos al principio. De un modo u otro éramos una persona distinta de la que somos ahora, ese principio era el principio de algo que nos haría cambiar, que nos haría crecer supongo, después de pasar por el punto medio de la historia, y a veces se cambia… se cambia mucho. Cada punto medio nos hace que lleguemos al final siendo menos inocentes quizá, siendo más fuertes y conociéndonos más a nosotros mismos.

Todo esto nos da la oportunidad de empezar algo nuevo, de volver a tener un principio y de volver a conocernos, de sacar lo que tenemos dentro y poder crear una historia nueva. Es posible que el final duela y que cueste llegar a él, pero es imprescindible para poder seguir adelante, de otro modo nos estancaríamos y pararíamos siempre en el mismo lugar.

Solo habrá que ver el final como un principio, aunque particularmente y depende en qué, me asuste más el principio.

PD: Esta entrada llevaba en  mi cabeza bastante tiempo, pero no sabía cómo darle forma. Supongo que necesitaba el sentimiento que hay que tener en cada una para poder escribir algo con un mínimo de sentido y ahora que veo varios finales juntos, sé el miedo que produce que las cosas se acaben.

“Cuando llegues al final del camino, cuando creas que todo se ha acabado, te darás cuenta de que eso era el principio de la siguiente aventura que contar a tus nietos”

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