jueves, 15 de abril de 2010

A veces pienso...

A veces te miro, en los pocos momentos en que puedo mirarte. A veces te miro a escondidas, cuando tú quizá ni te imaginas que pueda verte. A veces… a veces eres tú quien me mira a mí, o al menos eso creo y mi cabeza no es capaz de responder con serenidad.

A veces nos miramos, de reojo, en medio de una multitud, cuando nadie parece vernos, y juraría que en ese momento estamos solos; podemos estar sonriendo a otros pero cuando nuestras miradas se cruzan, nuestra expresión cambia y nos lleva a una irremediable “seriedad” que no sé muy bien como explicar. Otras veces nos miramos fijamente, tu a mis ojos, yo a los tuyos, esos ojos que aún no llego a comprender, creo que es la mirada más profunda con la que me he cruzado nunca… y es tuya, solo tuya.

A veces no consigo reaccionar, lo único que consigo es apartarme de tus ojos, cuando los buscas y me pregunto por qué. Otras veces soy yo quien busca la mirada… y en ocasiones la encuentro.

A veces evito por todos los medios cruzarme con tus ojos, para que sean los tuyos quienes tengan el valor de cruzarse con los míos, entonces hago como si no me hubiese dado cuenta de lo cerca que estaban, aunque los dos sabemos que mis ojos estaban desando que los tuyos los mirasen.

A veces me miras, a veces te miro, otras nos miramos y otras apenas nos vemos. Pero en el instante en que los dos nos miramos… a veces pienso que te quiero, a veces pienso que me quieres, y es tan profundo ese sentimiento, que a veces, deseo quererte de veras y a veces… deseo que me quieras, porque a veces, sólo a veces, imagino mi vida contigo y la prefiero mil veces a estar sin ti.

A veces pienso que nos queremos, aun siendo dos completos desconocidos…


 Junio 2009, muchas cosas han cambiado desde entonces... solo hay una que no ha cambiado: a veces pienso que...

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