miércoles, 26 de mayo de 2010

¡¡Cómete a la reina, cómete a la vida!!

“- ¿Y si no puedo querer, qué? ¿Y si soy como un peón del ajedrez, que su máximo movimiento en el amor es un pasito adelante, solo un pasito adelante? Que no soy como las torres, ni como los caballos, ni como los alfiles… soy un peón. 

- Entonces difícilmente podrás comerte a la reina… Lánzate, por una vez, a ver qué pasa…”  


                                                      “Tu vida en 65 minutos”







Así es esta vida: preguntas, comparaciones con juegos, estrategias y miedos. Miedo a no saber qué hacer, miedo a no saber actuar, miedo en definitiva a no saber quién eres y qué papel desempeñas; pero hoy no voy a hablar del miedo…

Leyendo esa última frase, no puedo evitar pensar que esta vida son verdaderamente 65 minutos, aunque me inclino a creer que son incluso menos, bastantes menos, supongo que quizá no son siquiera los suficientes como para hacer todo lo querríamos hacer. Pero dejémosla en 65 minutos…

Es cierto que en esos 65 minutos, cuantos menos errores cometamos, mejor, tenemos solo esos y no es cuestión de desaprovecharlos, pero también es cierto que, en ocasiones, el hecho de no hacer algo por no cometer un error, ya es un error en sí mismo y empezamos a perder segundos y esos segundos empiezan a ser minutos y cuando quieres darte cuenta, pasa una hora y solo te quedan 5 minutos de vida… y entonces, no hay nada que hacer.

Porque hay momentos, minutos, segundos en los que es mejor lanzarse, porque no todo en esta vida tiene que tener una razón lógica ni una razón que esté completamente definida, porque a veces, la razón puede ser simplemente, que no hay razón, la razón puede ser que necesitas saber cual es esa razón, el no tener razón para dudar si lanzarte o no ya es una razón para hacerlo, porque algo te dice que antes o después la habrá. La búsqueda de algo que aun no tienes y que sin saber por qué, sabes que tendrás si te lanzas, pero necesitas saber ese por qué, sin darte cuenta de que solo hay una manera de saberlo. De todos modos, sabes que nada malo pasará si te lanzas… si no lo haces…

Es posible que cuando llegues al minuto 64 te arrepientas de no haber cometido ese error; para entonces, te quedará solo un minuto de vida y no habrá tiempo de volver atrás. La vida sólo ocurre ahora...

Y es que en estos 65 minutos debemos dejar de pensar que somos peones de ajedrez y creernos torres, caballos, alfiles… avanzar en todas direcciones y luchar por comernos a la reina, que al final de todo, es lo importante. Y si no lo hacemos así, la reina pasará a ser comida por otros y nos quedaremos con hambre y sin nada para poder saciarla. Si nuestro movimiento solo es un pasito adelante, pensándolo y yendo despacio, habrá otra pieza que haya dado un salto antes que nosotros y se encuentre mucho más cerca de ella. ¿Por qué motivo vamos a quedarnos dando pasitos, viendo venir las cosas, cuando somos nosotros quienes tenemos que ir a por ellas? ¿Por qué motivo vamos a quedarnos mirando como los demás ríen, saltan, llorar, aman y se comen a su reina, mientras nosotros no somos capaces de comernos a la reina o al rey si los tenemos al lado? ¿Por qué motivo vamos a quedarnos mirando, deseando en el fondo que nadie ocupe el castillo de la reina que queremos ocupar nosotros? ¿Por qué motivo no vamos a ser capaces de construir nuestro propio castillo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario