lunes, 31 de mayo de 2010

Inexplicable

Hay personas que tienen un algo especial. Trasmiten algo que hace que quien las trate se sienta bien a su lado y vea las cosas desde otro punto totalmente distinto. Es una suerte el haber conocido este fin de semana a alguien así.

Hay personas que, a pesar de todas las adversidades del mundo, son capaces de tener una sonrisa siempre en la cara y recordar momentos pasados, y mejores, sin duda alguna, riendo y contando anécdotas de esas que nadie olvida.

Hay personas que cuando te miran, te miran de verdad y ves en sus ojos una sinceridad que pocos pueden presumir de tener.

Hay personas que te hablan y cada palabra te sobrecoge, aunque no diga nada. Cada palabra hace un nudito pequeño en el corazón y en la garganta al escucharla y poco a poco el nudo cada vez es mayor y se hace tan grande, que acabas luchando contra ti mismo por no llorar; pero no sabes por qué lloras, no es alegría y tampoco es tristeza, simplemente esa persona trasmite algo que nadie más puede trasmitir.

Y en este momento te das cuenta de que hay personas que se hacen querer en media hora (y eso desbarata un poco todos tus planes), personas con las que te quedarías sin más a ver pasar el tiempo, porque hacen que tengas la sensación de que no pierdes nada. Personas a las que querrías escuchar durante horas y no dejar de mirar, porque no puedes, porque te atraen sin más a esa parte de ellas que no se puede explicar.

Son personas que lo iluminan todo con su luz, sí, su luz, porque tienen luz propia, brillan sin más y casi puedes ver el resplandor a su alrededor, puedes verlo en la gente que se cruza en su camino, y sinceramente digo que te quedas atado a esa persona sin saber bien como.

Después de este fin de semana entiendo muchas cosas que antes no entendía y entiendo también lo difícil que resulta poder explicarlo, porque no soy capaz de expresar siquiera la mitad de lo que sentí y siento en este momento.

Y vuelvo a repetir, que verdaderamente, es una suerte poder conocer a alguien así y más aún saber que hubo alguien más que trasmitía ese algo especial y que, de algún modo, la llevas dentro de ti, que de algún modo esas dos personas tenían que encontrarse y ser capaces, tan lejos ya la una de la otra, de poder tenerlas cerca a las dos, a pesar de la distancia que te separa de una y del poquito tiempo que llevas conociendo a la otra…

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