sábado, 22 de mayo de 2010

Podría decir adiós, pero esto no es una despedida...

Hace ya casi 5 años recibí en un e-mail el siguiente texto:

“Antes de entrar en la universidad me hubiera gustado saber…

  1. Que puedo cambiar muchísimo y ni siquiera notarlo.
  2. Que puedes querer a  muchas personas de diferentes formas.
  3. Que los niños de la universidad… también tiran papelitos.
  4. Que normalmente conoces ahí al amor de tu vida, al cual recordarás siempre.
  5. Que si fuiste inteligente en el colegio… ¿acaso importa? Es pasado ya.
  6. Que copiar puede ser sinónimo de verificar o corregir.
  7. Que puedes estar en una party la noche anterior del examen final.
  8. Que existen clases que requieren más tiempo que todas la clases juntas.
  9. Que puedes saber todo y suspender el examen.
  10. Que puedes no saber nada y sacar una buena nota.
  11. Que la mayor parte de mi educación la obtendré fuera de clase.
  12. Que mi casa es un gran lugar para visitar cuando hay exámenes y que la universidad se convierte en tu hogar.
  13. Que es posible estar sólo aún cuando estás rodeado de personas.
  14. Que tus amigos tomarán caminos diferentes, pero nunca se olvidarán de  la amistad.
  15. Que cuando terminas la carrera quieres volver a la universidad, para volver a estar con tus amigos y revivir tantas cosas bonitas.
  16. Que cada reloj de cada persona tiene diferente hora.
  17. Que vale la pena a veces salirse de clase para estar con los amigos.
  18. Que después de los “EXAMENES FINALES” no te acuerdas de nada de lo que te dieron en la clase la semana anterior.
  19. Que existe un mercado negro de exámenes.
  20. Que los AMIGOS son quienes hacen de este, un lugar valioso e importante. Porque al pasar unos años después de graduarte… tal vez no recordarás muy bien lo que aprendiste en clase, pero siempre recordarás todo aquello que viviste con tus amigos… con quienes estudiaste, te desesperaste, lloraste, gritaste y festejaste, con quienes compartiste todo tu tiempo… Quien logra hacer un amigo en la universidad, logra hacer un amigo para toda la vida.”

Cuando lo leí por primera vez, hace casi cinco años, me hizo gracia y hubo partes en que me pareció bonito; después de todo este tiempo, al volver a leerlo, tengo que reconocer que el vello se me ha puesto de punta y las lágrimas han acudido a mis ojos al recordar tantas y tantas cosas y comprobar que esta lista llevaba razón absolutamente en todo.

Cinco años, y parece que fue ayer cuando me encontré metida en ese edificio de colorines por primera vez; después de todo este tiempo, aun no consigo entender el sentido de los colores… ¿ó sí?

Ya no soy aquella niña que llegó un poco asustada a aquel edificio sin saber con qué iba a encontrarse. En cinco años, todo ha cambiado. Esa niña también ha cambiado, muchísimo, tanto que ni yo me lo creo cuando miro atrás.

Simplemente pueden parecer cinco años de estudio, pero son cinco años de risas, de alegría, de saltos, de noches en vela, de clases que recordaremos siempre (aunque no su contenido) y de otras que trataremos de olvidar (si no hemos olvidado ya), y también de tristeza, de llantos y de días con unas ganas enormes de tirar la toalla.

Y podría hacer un recuento de todas las clases, desde la más petardo, con la asignatura que nos haya traído de cabeza a más de uno y con el profesor o la profesora que más hayamos odiado, hasta la más divertida, con alguien que nos hacía pasar un buen rato mientras impartía su clase diaria. Pero no, al salir de aquí no es el conocimiento que pudieron darte en esas clases lo que  más aprecias. 

Al salir de aquí aprecias el conocer al fin el sentido de los colores de aquel edificio, el saber al fin qué sentido quiero darles: los colores sois cada una de las personas importantes con las que me he cruzado en este viaje.

Sí, el camino hasta aquí ha sido duro, pero ha merecido la pena, sin duda alguna.

Ha merecido la pena conoceros a todos y cada uno de vosotros, poder vivir todos y cada uno de los momentos que hemos compartido. Podría hacer una lista con nombres y momentos pero nunca acabaría.

Ha merecido la pena poder levantarme cada mañana sabiendo que en poco tiempo estaría aguantándome la risa en mitad de una clase porque la tontería más grande de este mundo, nos hace reír hasta llorar.

Ha merecido la pena saltarse alguna clase (aunque hayan sido pocas) para poder compartir una hora hablando de cualquier cosa.

Han merecido la pena todos y cada uno de los exámenes, porque nos han hecho conocernos en situaciones críticas, entre nervios y risas.

Ha merecido la pena el cambiar de planes una mañana y acabar cambiando una vida entera hasta hoy.

Han merecido la pena los llantos porque después siempre llegaba un abrazo. Han merecido la pena los malos ratos, porque era en esos momentos cuando te dabas cuenta de que había alguien con una sonrisa esperando para llevarte a rastras a la alegría de nuevo.

Han merecido la pena los cafés en mitad de la tarde, hayan sido muchos o pocos, los haya tomado con unos más que con otros, porque han hecho que os conozca un poquito más, antes de acabar este tiempo, antes de acabar este viaje.

En definitiva, ha merecido la pena conseguir amigos de verdad, de esos que nunca se irán (o eso espero); ya llegaseis a los pocos días de empezar esta aventura o casi al final de ella,  habéis merecido la pena.

Y pase lo que pase de aquí en adelante, seguiré siendo “la peque”, “el bicoco” y hasta “Ginebra” en ocasiones y recordaré que un día cualquiera tú tendrás 7 coches y uno será para mí y que quizá aun sea capaz de hacerte caer por las escaleras telepáticamente, ¿quién sabe? Seguiré siendo la loca de la colina que un día escuchó a un electrodoméstico hablar y cuando lo recordemos, me mirareis con cara rara y nos volveremos a reír y tendré presente que el clero cada día me sorprende más y espero que lo siga haciendo. Recordaré los días con ojeras después de dormir juntas y ese día que casi prefería sentarme a ver a amanecer en lugar de acostarme. Me acordaré de ti cada vez que queme una nube, porque ese día estuviste ahí y me ayudaste con el examen de álgebra y sobre todo con lo que no era el examen; y también me acordaré de aquella época en la que las dos intercambiamos nuestra personalidad sin saber bien como. Me acordaré de cada momento, porque todos han sido importantes, cada segundo…

Ya nunca más volveremos a pasar cinco años juntos, ya no nos veremos todos los días, y seguramente, cruzarnos por la facultad no será lo normal; el tiempo que teníamos cuando empezamos se va acabando, aunque parezca mentira y aún me cueste asimilarlo. Nuestras vidas tomarán caminos distintos y no quiero pensar qué será de nosotros de aquí a otros cinco años, solo puedo decir, que no me olvidaré de vosotros. Y que ojalá, dentro de unos años, siga habiendo risas, abrazos, historias nuevas que contarnos y muchos cafés, consiguiendo así, que a pesar de estar separados, nada cambie entre nosotros, porque sois el regalo más grande que me llevo de estos cinco años de matemáticas. 

Podría decir adiós, pero esto no es una despedida…

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por compartir con nosotros tanto bueno recibido.

    La verdad es que hay tantas cosas que me gustaría decir, que nunca terminaría de escribir, pero considero que la mejor forma de decirlas es desde un agradecimiento sincero por tantos años juntas, riendo, compartiendo, conociéndonos,... y este agradecimento es el que me hace reir, bromear y sentirme super agusto entre vosotras.
    Es verdad que ya termina una etapa, pero comenzamos otra que estoy convenciada que si queremos puede ser igual de apasinante y feliz, comenzamos una etapa llena de ilusines nuevas, incertidumbre, y ganas de vivir nuevas experiencias.

    No sé que nos deparará la vida, donde estaremos o que será de cada una, pero estoy convencida, por experiencia, que la amistad seguirá más allá, que el cariño podrá con todo.

    Todavía nos quedan muchos capuchinos, algunos tés en el "palomar", el curso intensivo de inglés en agosto con el fresquito, el master y los muchos trabajos que nos mandarán durante el mismo,... aún nos quedan tantas cosas por vivir que quiero unirme al deseo de los profes en la graduacción, vivámoslos a tope, disfrutemos de todo y seamos felices.

    Gracias a Dios por poneros en mi camino, porque he aprendido mucho, he disfrutado mucho y pienso seguir haciéndolo.

    Un beso de corazón y que Dios os bendiga.

    Rosa

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  2. Hazme el favor de no hacer que se me salten las lágrimas, que ya bastante sensiblona estoy desde ayer jejeje.

    No había caido yo en lo del palomar, pero... que no te lleve a un palomar!!! te llevé a un rincón muy romántico jou!!! jajaja, si es que son muchos recuerdos... :D

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