martes, 25 de mayo de 2010

Un nuevo día

Y hoy es un nuevo día. Un día más, un día cualquiera. La diferencia con el día de ayer está en que hoy recuerdas esa frase que hace dos días alguien dijo y que sin esperarlo hizo que tus ojos se llenaran de lágrimas: “ahora sabéis cuando merece la pena llorar y que siempre merece la pena reír”.

Merece la pena reír porque una sonrisa lo mueve todo, porque una sonrisa siempre atrae a la gente, porque una sonrisa hace que siempre te sientas feliz.

Merece la pena reír o sonreír, porque es una manera muy económica de tener buen aspecto y ese buen aspecto siempre se contagia.

Merece la pena reír porque te diste cuenta de lo bien que se ve la vida cuando eres capaz de hacerlo.

Merece la pena reír porque conociste a gente que siempre lo hace y consigue alegrar tu día desde por la mañana.

Merece la pena reír porque un día cualquiera, como hoy, es un buen momento para hacerlo y darse cuenta de que esta vida sin una sonrisa, vale poco.

Merece la pena reír, porque esta vida, suele tener la costumbre a veces de enseñarnos a golpes, y cuando estos duelen, nos hacen llorar, y no sé si merece la pena, depende del golpe, lo que sé es que a veces es inevitable, y es en esos momentos cuando valoras verdaderamente la importancia de reír, de ser felices, de olvidarlo absolutamente todo y mirar a la cara de alguien sonriendo, porque a veces una simple sonrisa hace que tu mundo cambie de una forma totalmente imprevista, porque a veces una sonrisa dice mucho más de lo que somos conscientes.

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