miércoles, 14 de julio de 2010

Aire, sólo aire

Una débil memoria, un recuerdo fugaz; a veces, sólo somos eso en esta frenética vida. La memoria de alguien que a veces no recuerda siquiera quien es él mismo. El recuerdo de un día, una semana, una noche, un beso, un abrazo o una mirada. El volver a revivir una alegría o una tristeza, el saber con quién la viviste. Un vago recuerdo de algo que ya jamás sucederá.

Y la gente pasa rápido, te mira, pero… no, no te ve. Actúan como el espíritu de alguien que fue y ya no es, como la sombra de alguien que existió durante un instante de tiempo y que sin saber bien cómo, se fue alejando dejando un simple rastro de lo que es, de lo que era, dejando un vago recuerdo que quién sabe si seguirá en la memoria de alguien.

Y será solo esto lo que puede darnos este frenético ritmo, el llegar a ser simples espíritus rondando por las calles sin haber llegado a serlo de verdad. El ser simples cuerpos andando sin nada dentro que merezca la pena. El ser simples marionetas manejadas por las cuerdas del raciocinio, del miedo, del egoísmo, del odio y del dolor.

Quizá por todo esto, se hace importante el hecho de conocer espíritus que no son cuerpos inertes; espíritus que siempre quedarán en la memoria, espíritus que siempre formarán parte de un recuerdo; y no sólo formarán parte, sino que serán ellos mismos el recuerdo y permanecerá siempre dentro de las personas que se crucen en su camino.

Y todo es aire, aire que entra y sale de los pulmones de millones de personas en este mundo; el mismo aire, sin embargo, todos somos distintos… y yo ahora soy aire, sólo aire… y me convertiré en memoria, en recuerdo, como todos, si no lo somos ya…

No hay comentarios:

Publicar un comentario