viernes, 2 de julio de 2010

Sereis fuertes (III de III)

Y en este camino, en este círculo, en esta escalera, en este tarro, nos encontraremos con tanta gente, con tantos que estarán igual que nosotros, que cuando mires a tu izquierda ó a tu derecha, no sabrás que decir, porque a veces no llegamos a entender el por qué justo esa persona está a tu lado, y te preguntas si tú estarías dispuesto a estar al suyo; entonces caes en la cuenta: antes o después vas a estar a su lado, estaréis caminando al mismo paso,  y lo estuvisteis siempre; esa persona está ahí porque un día tú también lo estuviste (quizá sin darte cuenta) y si no… sabe que lo vas a estar, porque hay veces que la gente confía en ti más que tú mismo. Y seguimos caminando…

Seguimos caminado y dando tropezones, encontrándonos con personas que se irán, con personas a las que verás  pero no mirarás, personas que oirás pero no escucharas, con personas que siempre estuvieron ahí y con personas que vendrán. Y todas tienen su función, todas te aportan algo, por mínimo que sea y gracias a ello, empiezas a ser tú. Te aportan energía, alegría, una forma distinta de ver el mundo y también te aportarán cansancio a veces, tristeza y maneras de ver el mundo que no sabrás bien como llevar. Y a menudo,  ni tú sabrás que es lo que debes ver del  mundo, porque lo verás todo tan sumamente complicado que no sabrás que hacer ni donde meterte ni como comprenderlo. Seguirás mirando en tu camino, mirarás hacia atrás y no encontrarás respuesta a esta parte, mirarás hacia delante y tampoco verás nada con claridad y lo peor de todo, es que a veces, al no encontrar nada que te guie, te sentarás a esperar… ¿a esperar qué? Si te sientas es posible que no encuentres fuerzas para levantarte de nuevo, pero es seguro que lo intentarás otras cien veces y al final te levantarás y volverás a caminar, porque el camino se hace andando. Encontrarás esa fuerza en cualquier cosa, en algo que te haga creer que todas tus aventuras en este camino tienen una razón de ser, porque a veces necesitamos saber que lo que está ocurriendo tiene una razón, las cosas no ocurren así porque sí… Aquí cada uno tiene sus propios recursos, el destino es uno de ellos.

El destino, sí, el creer que todo en esta vida está predestinado, ya esta elegido,” interpretación de señales previamente interpretadas” entonces… un mundo demasiado extraño a veces para pararse a pensar en él. ¿Pero piensas que el destino te está esperando? No, el destino, en caso de existir, estará en algún lugar esperándote a ti, y la cosa ya cambia. Tienes que ir a buscarlo, tienes que mirar al frente y correr cuando verdaderamente deseas algo, cuando esas señales “previamente interpretadas” te dicen que corras y cuando hayas corrido lo suficiente… te preguntarás si verdaderamente es suficiente o deberías seguir corriendo…

Así que aprovechemos los cafés, aprovechemos esas dos horas “casuales”, aprovechemos las conversaciones a horas no adecuadas y todo el tiempo antes de que ese avión despegue, porque la vida es eso, solo “eso”, esas pequeñas cosas que nunca sabes como ocurren. Tengamos un trayecto que merezca la pena.

Lo mejor de todo es saber, o al menos pensar, que las cosas buenas ocurrirán cuando menos lo esperamos, que sabremos enfrascar todo el agua del tarro, sabremos no marearnos en este círculo, sabremos andar sin que los tropiezos duelan demasiado y sobre todo, seremos fuertes, siempre seremos fuertes.

Y todo esto lo provoca una melodía al piano… y mis manos escribirán siempre que sea mi corazón quien la escuche. Ahora se que esto no estaba pensado, nunca lo ha estado… nunca llegó a pasar por mi  cabeza…

Julio 2009

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