lunes, 6 de diciembre de 2010

Decidió morir

“… murió a 5 de diciembre de 2010, a la edad de 23 años, preso de la cobardía y la falta de coraje.

Vivió su vida sin vivirla. Los demás fueron su camino y él nunca supo andar solo. Fue una eminencia y murió como la mayoría, atado por los sentimientos que no se pueden sentir.

Murió sin conocer la felicidad, sin conocer el amor. Murió conociendo millones de cálculos que nunca lo harían feliz.

Pudo elegir entre dos opciones, vivir o morir. Decidió morir. Como el hombre que teniendo las manos frías, pensó que moría y se tumbó inmóvil. Se creyó muerto y la jauría se lo comió. (Jorge Bucay)

Durante su vida sin vida, presumía de piernas fuertes. Las piernas fuertes sirven para saltar el precipicio que todos tienen que saltar alguna vez si no desean morir. Sus piernas fuertes no tuvieron el valor para saltar, se hicieron débiles, como todo él y corrieron en la dirección contraria,  para no preocuparse más de esa vida que se le presenta.

Murió pensando en un futuro, en una posible vida el día de mañana. Es imposible pensar en la vida del mañana, cuando no se tiene el coraje suficiente para vivir hoy. Completamente imposible. El día de mañana, tampoco existirá el coraje.

La vida le dio oportunidades, se las mostró varias veces. Él decidió no hacerle caso, prefirió morir.

Ni siquiera tuvo el coraje de plantarle cara a la vida a la hora de dejar este mundo. Decidió comunicarle que dejaba de existir con un anónimo. Decidió que sería mejor así, antes que sentir que la vida podía ganarle y destrozar su plan maestro de morir en soledad.

Así lo quiso, nadie pudo salvarlo. “

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