martes, 28 de diciembre de 2010

Un nuevo principio

En medio de la penumbra despertó, abrió los ojos y la luz entró.
Se tumbó en mitad de aquella noche, en mitad de aquel espacio vacío sin ser capaz de saber siquiera si su cuerpo en sí ocupaba algún lugar. De todos modos, eso hoy no importaba; de hecho, puestos a elegir, preferiría no ocupar un lugar físico en ese momento, eso significaría que los demás podrían verle y tenerles que dar explicaciones, aunque no fuesen pedidas, de por qué estaba ahí. Visto así, el lugar físico era lo de menos.

Se sentía un ente completamente alejado de sí mismo, se sentía fuera de su cuerpo y observado por sí mismo desde fuera. Desde ese suelo frío y húmedo que imaginaba, rodeado de enormes árboles inexistentes que cerraban la poca luz que entraba de una luna llena completamente vacía, se observaba. Estaba débil.

En ocasiones pensaba que en un momento, todo volvería a ser igual que antes.  De repente, de un segundo para otro todo habría vuelto a cambiar. Su subconsciente le traicionaba a cada instante; luchaba por dejarlo al margen, pero era imposible. Su consciente peleaba día tras día con él, pero seguía siendo imposible. El tiempo volvería a dejarlo todo tal y como estaba, solo el tiempo sería capaz de eso.

Mientras tanto, comienza a borrar todo aquello que se relaciona con su recuerdo. Empieza a dejar lo malo a un lado y lo bueno a otro, bien diferenciados donde no se dé lugar a que se mezclen. El subconsciente que se quede con  los sueños y los movimientos repentinos al escuchar algún ruido. El consciente que empiece a borrar aquello que en un futuro pueda doler.

Poco a poco se va haciendo de día. Esa parte de sí mismo que observaba desde fuera va fundiéndose con su cuerpo en el suelo. La luz del sol comienza a entrar entre las rendijas de los árboles, estos empiezan a espaciarse, comienza a verse un cielo azul, sin nubes. Comienza a levantarse, comienza a andar. Una vez más el camino vuelve a comenzar. Con cada final, un nuevo principio nacerá. 

 En medio de la penumbra despertó, abrió los ojos y la luz entró.

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