domingo, 25 de abril de 2010

Estos son mis miedos

¿Recuerdas todo aquello que no te conté? Creo que hoy te lo contaría. Pero hoy no estás aquí y no puedo contarte nada. Me dedico a escribir, porque últimamente escribo todo lo que diría y no puedo.

Hay cosas a las que no tengo miedo, aunque todo el mundo pueda tenerlo, aunque por norma general den miedo. A mí me dan miedo otras cosas que quizá no entiendas.

A mí me da miedo estamparme con una pared sin que el golpe tenga sentido alguno, me da miedo caerme cuando ya he subido un poco y sobre todo cuando me daba tanto miedo subir; me da miedo cruzarme contigo y que apartes la mirada, pero me da más miedo aún que me sonrías; me da miedo que no me hables y que lo hagas, me da miedo esperar porque pienso que ya no hay nada más que esperar; me da miedo repetir otra vez el mismo error y me da miedo saber que no hay error que repetir, porque no fue un error.

A mí me da miedo conocerte, porque significaría que serias alguien importante y eso a veces asusta. Me da miedo que algún día llegues a entender todo esto que escribo, y también me da miedo que nunca lo entiendas. Me da miedo que a veces tú puedas tener miedo, porque el miedo paraliza y si te paras todo acaba. Me da miedo no superar mi miedo, por eso siempre sonrío y finjo no tenerlo, así puede que sea capaz de plantarle cara;  me da miedo que pienses en mí, pero tengo más miedo a que no lo hagas.

A mí me da miedo el pensar que si lees esto, te lo tomes al pie de la letra, porque no es tanto el miedo a nada, y también me da miedo, sin embargo, que no entiendas el significado de cada palabra. Me da miedo que puedas preguntar y me da más miedo la respuesta que yo pueda dar. Me da miedo contarte todo lo que te cuento, pero seguiré contando porque, aunque con miedo, inevitablemente, pienso en ti…

sábado, 24 de abril de 2010

El tiempo está en tus manos...

"Supón que cada día cuando te levantas te encontrases en la puerta con 1440 €. Podrías regalarlos, divertirte con ellos o quemarlos… pero los que no utilizases, al final de día desaparecerían. Así funciona la vida, la diferencia está en que en vez de encontrarte cada mañana con 1440 €, te encuentras con 1440 minutos. Piensa bien que vas a hacer con ellos".

1440 minutos, parecen muchos, ¿verdad? Tantos que piensas que puedes hacer con ellos absolutamente lo que quieras y nunca se van a gastar. Pero se gastan, se escapan entre los dedos como el agua y ni siquiera te das cuenta. Cuando llega el final del día es posible que no seas capaz de pensar si los aprovechaste bien o no, cuando ves varios finales, de varios días distintos… empiezas a darte cuenta del desperdicio de muchos de esos minutos.

Creo que en esta vida nos movemos por un reloj extraño, que marca el pasar de los minutos y nos cierra los ojos para que no podamos ver que sigue habiendo minutos aprovechables, siempre que se quiera. Nos dedicamos a cansarnos y a no tener gana de nada más el resto de minutos del día, entonces decimos que los minutos son pocos, que no hay tiempo para más… tonterías.

Los minutos que se pierden nunca más volverás a tenerlos y es posible, que el hecho de no tener esos minutos haga que tampoco puedas tener otros minutos en un futuro, perderías minutos antes siquiera de poder contar con ellos. Y da rabia…

Quizá yo solo quiera contar con todos los minutos de mi vida, con todos los minutos que da el día, hacerlo todo con ellos, y aprovecharlos segundo a segundo antes de que desaparezcan; por desgracia, hay veces en que eso no solo depende de mí…

El tiempo está en tus manos… en tus manos…

Suficiente

Esta noche es una de esas noches en las que quiero escribir tantas cosas, que no puedo escribir nada; aún así esta noche es distinta…

Prefiero no pararme a pensar, porque no tiene sentido pensar cuando no sabes en qué piensas. Así que hoy no pienso, solo escribo.

Sigo escuchando la misma melodía de siempre, sea cual sea, todas inspiran, aunque no necesite la inspiración para saber qué contarte, para saber qué decirte.

Esta noche te digo que por una vez el cielo no se nubló, siguió lleno de luz. Que la mayoría de veces esta vida no es tan seria como queremos hacerla ver, porque mañana todo puede ser distinto.

Te diré también que el tiempo es relativo, la cantidad de tiempo solo depende de ti; si algo dura mucho o dura poco dependerá solo de lo que tú entiendas por mucho o por poco y de lo que verdaderamente signifique cada cosa en su momento para cada persona.

Te diré que la vida dará vueltas, aunque ya lo sepas, y que no sabrás siquiera que pasará mañana, no sabrás siquiera que pasará en las próximas dos horas. Todo puede dar un giro de 180 grados, para bien, para mal o para quedarte en otro punto sin que suponga algo bueno o malo, solo un cambio.

Porque un año puede parecer un momento, porque un mes puede parecer una eternidad, porque todo puede cambiar en un segundo, porque un segundo será suficiente… suficiente para todo.

Suficiente.

martes, 20 de abril de 2010

Eterna primavera

Primavera, esa estación en la que parece que nada importa. El día es tan largo que hay tiempo de todo aún sin haberlo, así que se aprovecha hasta el último segundo. Inevitablemente sale una sonrisa, aunque suene a tópico, inevitablemente las mañanas empiezan a ser perfectas.

Ahora recuerdo la última primavera, la mejor y más extraña en muchas; jamás podría imaginar cómo empezaría la siguiente.

Esta primavera, después de la ya pasada, prometo lanzarme a la piscina sin miedo, prometo no borrar la sonrisa que me produce el simple hecho de ver el cielo azul, prometo disfrutar de cada rayo de sol por pequeño que sea, porque un poco de luz siempre viene bien.

Esta primavera, prometo decir lo que pienso cuando merezca la pena, prometo sentir lo que siento sin dejar nada de lado, que durante el invierno aprendí que si no dices lo que sientes en el momento exacto, nunca más se puede decir y nunca más se vuelve a sentir, quedando todo sumido en un otoño que se cubre de hojas secas. Esta primavera prometo armarme de valor para mirar a la cara de los demás y saber hablar.

Esta primavera prometo que tendrá un principio y un final como tales, que en este mundo de hoy ya nada empieza por el principio, sino por el final e irremediablemente acabará por el empiece, lo cual siempre genera miedo, porque debes conocer y saberlo todo cuando nadie te dio tiempo para aprender. Esta primavera prometo y pido un principio para llegar al final, sea cual sea.

Esta primavera, como todas, reiré, saltaré, gritaré y soñaré, porque siempre me gustó soñar. Y seguiré soñando en una primavera que nada tendrá que ver con la estación, porque siempre será primavera si quieres… porque todo puede ser una eterna primavera.

sábado, 17 de abril de 2010

Vendo sueños

Vendo sueños, sueños de esos que solo puedes ver cando cierras los ojos, de esos que hacen que sonrías por la mañana.

Vendo un día entero mirando el cielo, vendo un día escuchando el mar. Vendo una sonrisa, vendo una mirada.

Vendo una melodía al piano, vendo una noche sin dormir y un día sin salir de la cama. Vendo una tarde escuchando y una mañana hablando.

Vendo un viaje a una isla desierta, de esas para las que siempre preguntan que te llevarías, vendo risas, vendo el roce de una mano…

Vendo un beso, vendo una caricia, vendo un abrazo…

Te vendo mis sueños a cambio de los tuyos ¿Me venderías tus sueños?

jueves, 15 de abril de 2010

A veces pienso...

A veces te miro, en los pocos momentos en que puedo mirarte. A veces te miro a escondidas, cuando tú quizá ni te imaginas que pueda verte. A veces… a veces eres tú quien me mira a mí, o al menos eso creo y mi cabeza no es capaz de responder con serenidad.

A veces nos miramos, de reojo, en medio de una multitud, cuando nadie parece vernos, y juraría que en ese momento estamos solos; podemos estar sonriendo a otros pero cuando nuestras miradas se cruzan, nuestra expresión cambia y nos lleva a una irremediable “seriedad” que no sé muy bien como explicar. Otras veces nos miramos fijamente, tu a mis ojos, yo a los tuyos, esos ojos que aún no llego a comprender, creo que es la mirada más profunda con la que me he cruzado nunca… y es tuya, solo tuya.

A veces no consigo reaccionar, lo único que consigo es apartarme de tus ojos, cuando los buscas y me pregunto por qué. Otras veces soy yo quien busca la mirada… y en ocasiones la encuentro.

A veces evito por todos los medios cruzarme con tus ojos, para que sean los tuyos quienes tengan el valor de cruzarse con los míos, entonces hago como si no me hubiese dado cuenta de lo cerca que estaban, aunque los dos sabemos que mis ojos estaban desando que los tuyos los mirasen.

A veces me miras, a veces te miro, otras nos miramos y otras apenas nos vemos. Pero en el instante en que los dos nos miramos… a veces pienso que te quiero, a veces pienso que me quieres, y es tan profundo ese sentimiento, que a veces, deseo quererte de veras y a veces… deseo que me quieras, porque a veces, sólo a veces, imagino mi vida contigo y la prefiero mil veces a estar sin ti.

A veces pienso que nos queremos, aun siendo dos completos desconocidos…


 Junio 2009, muchas cosas han cambiado desde entonces... solo hay una que no ha cambiado: a veces pienso que...

martes, 13 de abril de 2010

Un sol extraño... una mañana rara

Un sol que lo ilumina todo, incluso cuando no hay nada que iluminar; una mañana como hacía tiempo que no tenía, de esas en las que sin que nada te moleste, piensas en todo sin pensar en nada, piensas en tantas cosas que llega un momento en que ya nada tiene sentido. Escuchando las mismas melodías que escuchas siempre cuando necesitas un soplo de aire fresco, esas que, depende del día o del momento, pueden hacerte sonreír de oreja a oreja o hacerte llorar como una niña en medio de la noche.

El bullicio de la gente me hace despertar de mi ensimismamiento…. Leo los  3 últimos párrafos y… no, esos no están aquí escritos, no diré en qué pensé durante los 10 últimos minutos, aunque no es difícil de imaginar.

La gente va y viene, solos, acompañados, cada uno en su mundo pensando sin pensar quizá. Risas y caras serias y descubrir que si le quitase el sonido, podría ponerle una banda sonora perfecta, la misma que escucho ahora.

Una nube tapó el sol ahora, y como si todo estuviese perfectamente estudiado, la música deja de sonar.

Una mañana de primavera en la que sin duda, lo observaría todo y lo escribiría todo. Por ahora solo puedo escribir esto… la siguiente mañana, habrá más primavera.

lunes, 12 de abril de 2010

Cuando llegues al final...

Una historia, sea de lo que sea y trate de lo que trate siempre tiene tres partes fundamentales: principio, medio y final. Todos sabemos cuando empieza, podemos saber cual es el punto medio, pero ¿cómo sabes cuando ha llegado verdaderamente el final?

Todas las cosas tienen un final, porque para algo empiezan; irremediablemente todo tiene que acabar. En ocasiones ese final duele por lo inesperado o porque a veces no somos capaces de hacernos a la idea de que se acabaría aunque lo veamos desde lejos. Otras veces duele por todo lo que dejamos atrás aunque no sea un final malo, dejamos gente que nos importa, aunque sepamos que siempre estarán ahí, dejamos recuerdos que ya no serán los mismos, serán solo eso, recuerdos; y sí, a veces es difícil asumir todo eso y acabar. A veces deseamos no acabarlo y vivir en esa parte de la historia para siempre, convertir el medio en principio y final, de manera que nunca se acabe.


Pensemos en eso, en el final que duele, en el final malo, en el final que no queremos que llegue sea cual sea la razón; retrocedamos, pasando por alto el medio y lleguemos al principio. De un modo u otro éramos una persona distinta de la que somos ahora, ese principio era el principio de algo que nos haría cambiar, que nos haría crecer supongo, después de pasar por el punto medio de la historia, y a veces se cambia… se cambia mucho. Cada punto medio nos hace que lleguemos al final siendo menos inocentes quizá, siendo más fuertes y conociéndonos más a nosotros mismos.

Todo esto nos da la oportunidad de empezar algo nuevo, de volver a tener un principio y de volver a conocernos, de sacar lo que tenemos dentro y poder crear una historia nueva. Es posible que el final duela y que cueste llegar a él, pero es imprescindible para poder seguir adelante, de otro modo nos estancaríamos y pararíamos siempre en el mismo lugar.

Solo habrá que ver el final como un principio, aunque particularmente y depende en qué, me asuste más el principio.

PD: Esta entrada llevaba en  mi cabeza bastante tiempo, pero no sabía cómo darle forma. Supongo que necesitaba el sentimiento que hay que tener en cada una para poder escribir algo con un mínimo de sentido y ahora que veo varios finales juntos, sé el miedo que produce que las cosas se acaben.

“Cuando llegues al final del camino, cuando creas que todo se ha acabado, te darás cuenta de que eso era el principio de la siguiente aventura que contar a tus nietos”

miércoles, 7 de abril de 2010

Desaparecería...

Mejor desaparecer… desaparecer durante el tiempo justo para poder ser de nuevo quien era. Montarme en un avión con destino a ninguna parte, un billete sólo de ida, que la vuelta no hará falta. Cerrar los ojos, un piano sonando, la piel de gallina y olvidar hasta ser capaz de salir de mi cuerpo e ir a cualquier lugar donde nada exista.

Dejar a un rayo de sol calentarme hasta que mi mente quede en blanco, escuchar el ruido de las olas aunque el mar no esté cerca. Borrarlo todo con una mirada y volver a escribir otra historia. Siempre volver a escribir…

No, hoy no es un buen día…

lunes, 5 de abril de 2010

Historia de un sueño

Esta noche desperté en mitad de un lugar que nunca había visto. Estaba lleno de color y magia. A cada paso descubría un olor nuevo, a cada paso descubría una nueva sensación. El camino lo marcaban pequeños puntitos de colores que en el mundo real podrían haber sido flores.

Mientras caminaba por ese lugar era incapaz de borrar mi sonrisa, no había nada que pudiese borrarla. Seguí andando y de repente encontré una fuente, de esas con agua cristalina que solo pueden existir en un mundo como este. En el borde había una sola moneda dorada, brillando a la luz del sol, puesta ahí solo para una cosa, solo para lo que puede servir una moneda en una fuente, pero con una diferencia, si lanzaba esta, el deseo se cumpliría de verdad. Esa moneda era única, estaba ahí solo para mí, esperando a que formulase mi deseo, solo había una condición para que ese deseo se cumpliese: decirlo en voz alta, gritarlo mirando al cielo. Si alguien más visitaba ese lugar, tendría su propia moneda, esperando su propio deseo. Solo uno. No se necesita más. Yo tenía claro el mío, así que grité fuerte, más fuerte de lo que lo he hecho en la vida, más fuerte de lo que nunca lo hice en un sueño.




Después seguí andando de nuevo por ese camino, mirando a los lados, disfrutando no sé
exactamente de qué, pero disfrutando de todo, sin dejar de sonreír en ningún momento. De repente algo me cogió de la mano, miré a mi lado y me di cuenta de que quién me cogía de la mano era un pequeño duendecillo. Quería llevarme a algún lugar, con una sonrisilla que me pareció de lo más tierna y graciosa, así que me fie de él. Aparecí en una casita de esas de cuento, con un montón de duendecillos que me decían cosas que no lograba entender, pero todos con esa misma sonrisa. Tiraban de mí en todas direcciones, los notaba saltar por encima de mí, escuchaba sus risas y hasta sus enfados porque no se ponían de acuerdo no sé en qué. De repente todos estuvieron de acuerdo en algo, en llevarme en una misma dirección. Me dejé guiar. Cuando miré al frente, me descubrí delante de un espejo, maravillosamente vestida, en plan princesa de cuento. El vestido derrochaba alegría lo mirase por donde lo mirase y mi sonrisa seguía sin borrarse. Una completa princesa en un lugar de ensueño…

Al poco me encontré fuera de la casita, con todos los duendecillos a mí alrededor dirigiéndome hacia algún lugar. A lo lejos vi más duendecillos aún, se acercaban y también dirigían a alguien, pero no conseguía saber quién era, ni siquiera sabía si era alguien conocido. Mis duendecillos parecían nerviosos y no acertaba a saber cuál era la razón. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca, nuestros duendes desaparecieron… el mundo de fantasía no. A ti también te vistieron de príncipe y no pude evitar reírme; príncipe y princesa en un lugar de ensueño. Tú tampoco dejabas de sonreír.

Aparecimos al lado de la fuente de los deseos, nos miramos y supimos que verdaderamente los hacía realidad, los dos supimos que deseo pidió el otro. Al volver a mirar la fuente, vimos una moneda aún más dorada que la que vi antes. Esta vez la condición era otra: tirarla juntos. El deseo… no hacía falta formularlo siquiera, la fuente sabía que hacer ahora.

Cuando la moneda cayó al agua, desperté. Mi mundo de ensueño había desaparecido pero sé que por una noche, tú te colaste en mis sueños y yo me colé en los tuyos
.

jueves, 1 de abril de 2010

No fue una carta de amor... o quizá si...

Querido alguien:

Estoy sentada frente a la ventana, está atardeciendo ya y el cielo se ve azul como hacía mucho que no se veía. Me pregunto qué harás ahora. Quizá estés pensando en… no, no estarás pensando en mí, o quizá sí… No será algo que consiga saber, pero tampoco es algo que me importe en este momento.


¿Sabes? Ahora me acuerdo de todas aquellas palabras que me dirás, me acuerdo de cada una de las sonrisas que podré descubrir en ti y de las que tú descubrirás en mí, me acuerdo de todas esas miradas tuyas que me dirán miles de cosas sin necesidad de escucharlas, me acuerdo de todos los momentos felices llenos de risas que viviremos, me acuerdo de todos esos enfados que tendremos por cualquier cosa y de cada una de las reconciliaciones que vendrán después. Me acuerdo de todos aquellos besos que nos daremos y de todos los abrazos también. Me acuerdo de todas las noches en que estaremos bajo las estrellas, me acuerdo de aquellos primeros días que viviremos sin que apenas nadie se dé cuenta de todo lo que siento por ti, de todo lo que sientes por mí, me acuerdo de todas las miradas cómplices en medio de una multitud. Me acuerdo de la primera cita que tendremos (o quizá... de la primera cita que… bueno, da igual), me acuerdo de aquel temblor que a veces me recorrerá cuando te vea, sobre todo al principio y de la manera en que me preguntaré a mi misma si tú también tiemblas en ocasiones. Me acuerdo del momento en que descubriremos que no somos una persona más el uno para el otro. Me acuerdo del momento en que me daré cuenta de que me he enamorado de ti sin saberlo y del momento en que tú te darás cuenta. En ese momento descubriremos otra mirada distinta de los dos.

Pero no quiero acordarme del día que te marcharás, porque ese día no puede formar aun parte de mis recuerdos. Porque aun no has llegado y no puedes irte, y si te vas… pasaré a recordar en pasado todo lo que ahora mismo recuerdo en futuro y ahora, solo me gustaría poder recordarlo en presente.

Ahora te toca a ti recordar. Te querré.

Alguien que hoy pensaba en ti…