domingo, 22 de mayo de 2011

Esos días...

Son esos días en los que todo parece que va al revés en los que te das cuenta de que la vida, a veces, no tiene sentido. Esos días en los que todo parece salir mal aun saliendo bien. Esos días en los que sin saber por qué, cuando llega la noche no eres capaz de dormir y sin darte cuenta empiezas a llorar hasta que caes rendida y, finalmente, acabas dormida soñando con vete a saber qué. A la mañana siguiente, despiertas y parece que todo sigue igual que al acostarte, así que luchas con todas tus ganas para sacar una sonrisa y autoconvencerte de que no pasa nada, sólo pasa que a veces este mundo te supera, sólo eso…

Pero es que a veces nuestro cuerpo es capaz de recordar cosas, momentos, instantes de los que tú no eres consciente, o eso creo, y se empiezan a acumular demasiados recuerdos juntos, demasiadas sensaciones y demasiados momentos, pasados ya, que hacen que de repente, en milésimas de segundo, todo se venga abajo; pero todo esto no es más que el resultado de algo previsible, que no es más que el dolor de aquellas cosas que sabes que ya nunca volverán.

Y es que hoy, después de justo un año, al recordar tantas cosas es imposible que no se te pongan la carne de gallina. Al recordar que hace un año que la vida empezó a cambiar y que sin embargo, a pesar de todas las contrariedades, hay cosas que aun cambiando, han vuelto a su ser y quizá vuelvan a cambiar otra vez, quién sabe; y la verdad es que ese cambio, de nuevo, da miedo.

Sin embargo hay otras que cambiaron, que fueron cambiando poco a poco y que seguirán cambiando de aquí en adelante; por mucho que queramos no podrán volver a ser como fueron y no queda más remedio que aceptarlo. Aceptar que la vida es esta y que después de todo un año, la vida continúa con muchos caminos elegidos y muchos más por elegir.

Ha pasado un año y de repente hay manos que se acercan a ti, por una vez en mucho tiempo, y son capaces de darte algo que no olvidarás nunca. Te das cuenta ahora del valor que puede tener el más mínimo detalle.

Ha pasado un año y por ese año han pasado experiencias que no creerías poder vivir. Han pasado cosas hasta hace casi un año impensables, la vida dio un giro de 180º y casi no nos dimos cuenta. Hoy por hoy, parece que la vida quiere dar otra media vuelta y quedarse donde estaba, pero quizá sólo lo parezca.

Y cuando empiezas a pensar en todo lo que cambió, lo que querías que cambiase y no lo hizo, y lo que no querías cambiar y, sin embargo, cambió, te das cuenta de que casi todo en esta vida es pasajero y sólo las sensaciones más fuertes y profundas permanecen con nosotros acompañándonos en este camino.

Así, después de un año y visto todo lo que hay que ver o todo lo que se ha podido mostrar hasta el momento, te das cuenta de que quizá sea hora de cambiar de aires y dejar el pasado atrás, aunque solo sea por un instante o por una semana. Dejar un ratito de la vida para pensar en lo que se va a hacer, dejando de lado lo que se hizo y lo que se está haciendo. Dejar uno de los mejores momentos para vivir sola… o acompañada por quien no sea una atadura a un pasado, sino una vista a un futuro de pleno cambio, aunque solo durase esa semana.

Y son esos días en los que todo parece que dio la vuelta y sin embargo… seguimos donde mismo. ¿No será hora ya de dar un pasito adelante y arriesgar un trocito de vida?

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