domingo, 8 de mayo de 2011

Hoy no será un día cualquiera

Se levanta de la cama cuando la luz ya entra por su ventana y el día comienza. Hoy no va a ser un día cualquiera.

El pijama arrugado, descolocado, el pelo alborotado, como si esta noche hubiese peleado con alguien. Baja a la cocina, una taza de café bien cargado y regresa a la habitación para abrir la ventana y salir al balcón. Y entonces, después de ver aquellas montañas alzarse seguras en el horizonte, decide que hoy no será un día cualquiera.

Se viste: vaqueros, camisa de un color cualquiera abrochada hasta la mitad, ligeramente mal colocada, pelo recogido en una coleta bien alta que le deja caer mechones a la cara que le dan un aire de despreocupación y picardía propio de alguien que sabe lo que busca. Uñas rojas, labios rojos, más rojos que nunca, tacones imposibles y… hoy no será un día cualquiera.

No necesita a nadie para pasear por la ciudad, mostrando quien es, quien quiere ser. Sí, es cierto, piensa en él, sabe que hoy lo conseguiría, hoy conseguiría a cualquiera, fuese quien fuese, pero no será el momento… o quizá sí.

Se desenvuelve bien, mejor de lo que nunca lo hizo, pisa fuerte, segura, como las montañas; se alza igual que ellas, hoy, ella es el horizonte de todos, aquello que todos ven, pero nadie alcanza. Hoy, por un día, vivirá por encima de todos. Segura de sí misma, con ganas de vivir, con ganas de arrasar todo a su paso, con ganas de que por una vez la envidien a ella.

Y llega la noche, pero el día no acaba. Se cruza en su camino, pasa por su lado, la mira… Hoy no será un día cualquiera…

No hay comentarios:

Publicar un comentario