sábado, 11 de junio de 2011

A mi yo del pasado

¿Qué le dirías a tu yo del pasado? Nunca me había hecho esa pregunta hasta hoy y la verdad es que creo que es una de esas preguntas que todos deberíamos hacernos alguna vez a lo largo de nuestra vida.

A mi yo del pasado le diría muchas cosas, y a mi yo de un cierto pasado, le diría aún más, le daría ánimos y algún que otro abrazo.

Le diría que no se rinda jamás, que sea siempre fiel a sus sentimientos y creencias, que  no le de miedo dar su opinión y que la defienda con uñas y dientes. Que no se estanque, que no se deje llevar por la inercia de ese mundo loco en el que vive. Que luche, que pelee, que patalee. Que no se encabezone en lo que sabe que no le hace bien, que piense un poco más en ella y un poco menos en los demás.

Que no se encierre entre cuatro paredes físicas y psicológicas, que abra puertas y que viva.  Que no llore y que tenga confianza absoluta en aquellos en quien la tiene perdida.

Le diría que no está sola aunque a ella le parezca que sí. Le diría que todo se solucionaría y que la solución estaría en ella misma. Le diría que tomase todas las manos que se le ofreciesen, que fuese capaz de pedir ayuda y que fuese capaz de aceptarla.

Le diría que todo ocurre por una razón, que la vida entera puede llegar a ser esa razón. Le diría que encontrará a personas que realmente merecerán la pena y que no deberá dejar marchar. Le diría que habrá gente que se irá y que dolerá, pero que deberá aceptarlo y seguir su camino. Le diría que arriesgase, siempre, que no había nada peor que no arriesgarse por lo que se quiere, que tuviese las ideas claras y que no dejase que nadie se las cuestionara.

Le diría que no se creyese todo lo bueno que la gente dijese, ni todo lo malo tampoco. Que cuando se tratase de querer a alguien, lo hiciese de verdad, sin medias tintas. Que no tuviese miedo al amor ni a sentir esas cosas que se sienten a veces por algunas personas. Que cada circunstancia le daría una visión distinta de esta vida y que eso le ayudaría a crecer.

Le diría que no se arrepintiese nunca de nada de lo que hiciese, que no viese los errores como fallos, sino como oportunidades nuevas para poder aprender. Le diría que se guardase siempre algún secreto para ella, que no lo contase todo, pero que se diese a conocer a la gente, que se mostrase tal y como es, sin miedo. Que se entregase a cada persona y que diese de sí misma ese poquito que tiene guardado para cada una.

Le diría que se preocupase únicamente de ser feliz…

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