miércoles, 29 de junio de 2011

Recuerdos

Quizá haya sido esa balada. Bueno, el quizá sobra: ha sido esa balada. Fue esa balada. No diré cual, sólo que hace un ratito estaba sonando. No en boca de quien en un principio lo hizo, pero ha sido suficiente para hacerme recordar el principio y todo aquello que me gustaba de ti, de mí y de aquello que un día llamamos nuestro.

Me gustaba cuando me mirabas y como apartabas la mirada cuando te dabas cuenta de que yo me había percatado. Me gustaba cuando otras veces te quedabas como ausente, mirándome, y entonces yo me ponía nerviosa y no sabía qué hacer. Me gustaba cuando hacías cosas que pocas veces habrías hecho, sólo por hacerme reír o sólo por conseguir un mínimo gesto bonito por mi parte. Me gustaba cuando me cogías por la cintura, cuando me acariciabas la espalda.

Me gustaba… me gustaba cuando a falta aún de un beso, me dabas dos y… y un abrazo también.  Y cuando me decías: “piénsatelo”. Me gustaba cuando escuchaba música que no me gustaba y me acabó gustando.

Me gustaba aquella primera vez que no sabía qué hacer cuando vi tu mano en mi cintura y decidí entrelazarla con la mía. Me gustaban aquellas dudas del principio.

Me gustaba cuando pasabas diez minutos perfeccionando un anillo de compromiso con la primera ramita que encontraste. Me gustaba cuando me abrazabas. Me gustaba que mi corazón se disparara, sin haber pasado nada aún. Me gustaba cuando me besaste.

Me gustaba verte conducir, nunca te lo dije, aun cuando nada me gustaba, me gustaba eso. Me gustaba guardar tus cosas en mi bolso. Me gustaba tu aire de formalidad completa, de legalidad, no porque me gustase, sino porque me hacía gracia. Y me gustaba aquella vez que hiciste alarde de tu raciocinio completo y empezaste a hablar y… sólo pude callarte con un beso.

Me gustaba cuando aun nos veías a ti y a mí como a un “nosotros”. Me gustaba cuando me sonreías. Me gustaba cuando empezaste a tomarme de la cintura, de la mano y la apretabas, como para que nadie se diese cuenta y parecía que nunca dejarías que me marchase de tu lado.

Me gustó darme cuenta de que… bueno, me gustó darme cuenta. Y me gustó creer también en cuentos de hadas.

Me gustaba cuando estábamos en silencio, cuando se escapaba un beso, cuando se escapaba un te quiero. Me gustaba cuando se escapaba un sms en medio de la noche.

Me gustaba cuando te enfadabas por tonterías y tus reacciones parecidas a tsunami que perdía toda su fuerza en un segundo y acababa siendo una ola que apenas llegaba a los tobillos.

Me gustaba cuando paseábamos y después de soltar la mano un segundo para cruzar por un lugar estrecho, volvías corriendo a mí y la cogías de nuevo. Me gustaba que no soltaras mi mano ni para cambiar de velocidad, ó cuando la cambiábamos juntos, aun a riesgo de matarnos en un volantazo. Me gustaba cuando el Real Madrid marcaba un gol. 

Me gustaba cuando dejabas de lado tu semblante serio y me hacías reír. Me gustaba cuando me besabas en la frente. Cuando no me dejabas salir del coche o cuando hacías que irremediablemente volviese a entrar.

Y hoy… hoy me gusta que esa balada me haya recordado todo lo que me gustaba y me gustó en lugar de recordarme aquello que dejó de gustarme, consiguiendo que sea capaz de mirar atrás con una sonrisa y sin reproche alguno.

2 comentarios:

  1. "Me gustaba que no soltarás mi mano ni para cambiar de velocidad, ó cuando la cambiábamos juntos, aun a riesgo de matarnos en un volantazo"

    A mí también me gustaba en mis propios recuerdos...

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  2. La próxima vez podré ser yo quien cambie de velocidad xD. La próxima vez, yo seré el hombre, JA!

    Qué poco romanticismo tengo ahora :p.

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