jueves, 14 de julio de 2011

Maldito viento

El viento roza su cara, su cuerpo, hace que la arena se le cuele entre los dedos mientras empieza a entrar en un sueño casi perfecto, y entonces piensa: maldito viento… Su sueño transforma todo lo que siente y el viento deja de ser viento para convertirse en una mano traviesa, cálida y con dueño. El sonido de las olas parece el leve susurro en su oído de esa misma persona que la acaricia de arriba abajo.

Sus ojos quieren abrirse para despertar de eso que sabe que no es real, pero su cuerpo, estremeciéndose con cada roce impide que lo hagan, su mente la ata fuerte a ese fantástico mundo irreal en el que vive ahora mismo. Sigue escuchando susurros y lucha por entender qué es lo que dicen, sintiendo roces y el calor de esos dedos que lentamente recorren todas y cada una de las terminaciones nerviosas de su piel… todo es perfecto, tan perfecto que no, no es real; y lo sabe, dentro de sus ensoñaciones, de su sueño, es perfectamente consciente de la trampa en la que camina su imaginación, pero ya ha dejado de luchar, ese sueño es demasiado perfecto como para interrumpirlo sin tener una buena razón y por más que busca, no la tiene.

El sueño continúa, la mano deja de ser mano y se convierte ahora en sus labios, unos labios que siguen recorriendo cualquier rincón de esa piel erizada que no puede dejar de estremecerse y entonces… traga saliva y se abandona por completo a esos labios, a esa mano, a esos susurros; se abandona por completo a ese sueño y a la parte real que irremediablemente tienen todos los sueños, dejando escapar en un hilo de voz al mundo real tan solo una palabra: “abrázame”…

2 comentarios:

  1. recuérdame que te de una opinión algo privada de esta entrada...

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  2. mmm vale.... sabía que esta entrada la comentarías fijo. Diré que no sé muy bien en qué pensaba y a santo de qué salió, pero salió... ya me has dejado con la intriga

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