domingo, 10 de julio de 2011

Se fué

Y se fue. Desapareció, se esfumó. Voló alto y se fundió con el cielo nuevamente. Tomó otra mano entre las suyas y no, no fue la de ella. Quizá esa era una mano más real. Quizá tomar esa misma mano que nunca llegaba a tomarse no era la opción más acertada, pero eso era algo que nunca se sabría.

Sea como sea, él se fue. Esta vez ella estaba segura. Ya de poco servía arriesgar nada, porque tampoco había nada que arriesgar. Quizá… quizá todo hubiese sido una argucia del destino para conseguir no se sabe bien el qué… algo bueno supongo. Es posible que no volviesen a verse. Bueno… no, se volverían a ver, seguro. Pero es posible que sólo quedase una vez para verse, solo quedase una vez para repetir una vez más los mismos pasos; o, a lo mejor (a lo peor) sólo quedaría un cruce de palabras y… se perderían.

Y ella ahora, ¿qué debía hacer? ¿Salir corriendo detrás de él, pararse en frente suya y… quedarse allí? En las películas funciona ¿Quizá llamarlo por teléfono y…? Todo era demasiado complicado; ¡¡malditas películas!!

No, quizá no había forma. Quizá la historia era completamente irrealizable. Quizá eran dos almas que no nacieron para unirse ni siquiera un breve instante de tiempo. Quizá el tiempo, como siempre, tenía la culpa de todo.

En fin, da igual…


Ven, abrázame. No sé si quiero que lo hagas, pero tú abrázame. Sólo quiero sentir una vez tu corazón como si estuviese dentro del mío. Después, todo seguirá su camino y no pediré nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario