viernes, 19 de agosto de 2011

Definiendo lo indefinible


Definición:
“Echar de menos o echar menos a alguien o algo.  
1. (Del port. achar menos, hallar menos). locs. verbs. Advertir, notar su falta.  
2. locs. verbs. Tener sentimiento y pena por su falta.” (R.A.E.)

Ahora me pregunto, después de unos días dándole vueltas a esta idea, quién fue capaz de describir el sentimiento de “echar de menos” de esta manera que, después de todo, considero fría y distante. Pocas palabras y algo conciso y claro que no deje lugar a dudas; sí, es la definición perfecta. Y la definición de este sentimiento debe ser distante, tiene que hacerse desde la distancia suficiente para no empezar a echar de menos algo o a alguien. Así que eso intento…

Por suerte o por desgracia, es imposible. Hay que echar la vista atrás y recordar aquellos momentos en los que uno fue consciente de echar algo o a alguien de menos. Y hoy por hoy, sólo hay una persona con la que recuerde casi perfectamente que era echar de menos para mí. Lo más curioso de todo, es que esa persona era un perfecto desconocido. Fue en aquella ocasión cuando comprendí que no tienen por qué echarse de menos sólo las cosas que tuvimos, sino que también pueden echarse de menos aquellas cosas que no tenemos y desearíamos tener.

Porque podemos echar de menos una situación, vivida o no. El deseo de tenerla, de vivirla, a veces puede ser tan fuerte que lleguemos a echarla de menos. Ahora bien, no todo será “echar de menos”, podremos recordar momentos pasados, con personas pasadas ya sin que llegue a doler, y sólo será un recuerdo. Sí… echar de menos duele. Si no doliese, sería imposible llegar a echar de menos a alguien que tenemos sentado al lado, y eso es algo perfectamente posible y que pasa todos los días en algún lugar del mundo. Si no doliese, no sería echar de menos.

El ser humano está compuesto de recuerdos, gracias a ellos aprende y sigue avanzando. Recordar algo bonito o una situación en la que nos hayamos sentido de alguna manera mejor que en el momento actual, no significará que lo echemos de menos, sólo significará que somos personas capaces de almacenar montones de recuerdos vividos; recordar fechas especiales que ya nunca serán celebradas, no significa echar de menos a la persona con la que se celebrarían; son sólo recuerdos, y los recuerdos no duelen, aunque puedan hacer escapar alguna que otra lágrima. Esa lágrima sólo será la prueba de que somos seres con sentimientos que por momentos hasta podemos ser felices. Y si no, recordemos los momentos felices de cuando éramos pequeños y la vida se pintaba bonita con poca cosa; creo que prácticamente nadie los echará de menos en el sentido estricto, sabiendo todo lo que puede hacer hoy siendo quien es y como es, porque fue por esos momentos por los que, hoy por hoy, podemos ser personas conscientes de lo que tuvimos, de lo que tenemos y de lo que somos, sin embargo, siempre los recordamos, y creo que siempre recordaremos cualquier época pasada, con la gente que podemos ir conociendo en este camino, de la misma manera que recordamos esa infancia.

Cuando era consciente de echar de menos, el corazón me latía fuerte, pensaba en aquello que echaba de menos cada vez que mi cabeza no tenía nada mejor en lo que pensar, imaginaba situaciones que pudieron suceder y recordaba aquellas que sí que sucedieron, inventaba excusas para no ver lo obvio, y aunque suene a tópico… suspiraba constantemente. Pero después de todo dolía, antes o después siempre acababa doliendo. Es curioso, porque a veces simplemente, he echado de menos un abrazo. Echar de menos, será para mí, el deseo consciente de querer estar con alguien o vivir cierta situación y saber, que si eso ocurriese, tu vida sería todo lo feliz que no es ahora aunque sólo fuese un momento.

No sé si esto es echar de menos, sólo sé que nunca me paré a pensar que se siente cuando se echa de menos, pero estoy segura de que alguna vez escribí a alguien que echaba de menos sin saber siquiera que lo estaba haciendo. Y también sé, que quizá, sólo quizá, haya alguien y algo aún no vivido que aún eche de menos.

Después de recapacitar… esta vida es demasiado corta como para echar de menos…

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