domingo, 14 de agosto de 2011

El amor, con todas sus letras


El amor no existe. Pero que no cunda el pánico, que esto no cambia nada. Sólo es que llevo tiempo macerando una idea en mi cabeza y por fin toma forma. El amor, sí, ese que nos venden las películas en las que dos protagonistas, la mayoría de veces, realmente guapos y agraciados físicamente, “se enamoran” perdidamente y nos dejan creer que a partir de ahí ya todo fue bonito, no existe. Y podré llevar razón o no, pero tengo mis motivos para creerlo.

Todos hemos tenido 15 años y nos hemos enamorado perdidamente, hemos soñado con lo “insoñable”, nos hemos caído de la cama y bueno, quizá también hayan soñado con nosotros. Y sí, el amor existía entonces, las mariposas en el estómago, los nervios, las miradas, las risitas tontas, los besos bonitos, los abrazos, los mensajes y las llamadas perdidas en mitad de la noche, los te quiero más bonitos jamás escuchados… todo. Pero teníamos 15 años. Ahora “somos mayores”, algunos y algunas, y… los quince años pasaron, así que se supone que hemos madurado, pero sólo se supone, porque nos volvemos a enamorar y quizá sintamos las mismas mariposas, aunque de eso no estoy segura, el resto de cosas casi seguro que también ocurren, simplemente ahora somos conscientes de que todo es un proceso químico y que desaparece con el tiempo. Pero… la gente se casa, viven juntos, tienen hijos, formalizan las relaciones, en definitiva. Si todo lo bonito desaparece, ¿cómo es que la gente sigue emparejada?

Pues bien, la gente sigue emparejada, por dos motivos distintos: el primero, y espero que minoritario, es que no tienen valor suficiente para dejar a esa persona después de años con ella y darse cuenta de que todo lo bonito desapareció.

El segundo, que creo que es el que vale (y es el que le da sentido a esta entrada) es el siguiente: una vez que lo bonito desaparece químicamente hablando, las personas cuidan que el recuerdo de esos desbarajustes siga en pie cada día, con pequeños detalles y sobre todo, haciéndole la vida fácil al otro. Sí, el amor se acaba, eso es lo que pienso, antes o después, lo que llamamos amor se acaba y lo que queda podríamos decir que es una amistad, una buena amistad. Si estamos con una persona, lo que buscamos de ella es que nos haga la vida fácil, sencilla, porque es la mejor manera de ser felices. Y entonces, un día, llega alguien a tu vida que simplemente te hace la vida de esa manera, no tiene revés, cuenta contigo, te hace reír, tiene unos objetivos en la vida compatibles con los tuyos (que no tienen por qué ser iguales), sabe decirte en el momento exacto, las palabras exactas y absolutamente siempre está a tu lado; se convierte en el mejor amigo que puedas tener y tú te conviertes en lo mismo para esa persona; y sólo eso, es lo que nos convierte en personas capaces de querer compartir la vida con otra. Esa persona nos va a hacer la vida tan fácil, que conseguirá que le entreguemos todo lo que tengamos y sí, conseguirá que la queramos, pero no por ninguna estúpida reacción química, sino por lo que esa persona llega a ser para nosotros, por lo que esa persona llega a conseguir que nosotros seamos para ella. Y será como un boomerang que irá y vendrá del uno al otro.

Así que bueno… todo empieza por una reacción química y, generalmente, por atracción física, pero cuando llegamos a mayores, siempre se escuchó decir que lo mejor era encontrar a alguien que tuviese buena conversación, porque será lo único que quede, y supongo que eso es verdad.

Pues no… quizá el amor no exista, quizá las películas nos vendan felicidad barata, pero después de todo, todos sabemos elegir qué es lo que realmente queremos en la vida. Quizá es que algo tan sencillo, es muy difícil de encontrar y de valorar cuando se tiene.

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