sábado, 6 de agosto de 2011

Un cambio

No hace mucho era yo la que decía eso de “necesito un cambio” y en los últimos días ha sido algo que he escuchado también decir a otras personas, y yo me pregunto ¿qué es lo que ocurre en nosotros para tener la necesidad de un cambio?

Necesitar un cambio da la impresión de que hay algo en nuestra vida, en nuestro entorno, en nuestro mundo en definitiva, que no funciona, o al menos, que no lo hace como debería. Y cuando pronunciamos esas palabras, nos sentimos un poco perdidos, como si el mundo girase a nuestro alrededor sin tener en cuenta que nosotros también formamos parte de él. Nos fijamos en los demás y parece ser que a ellos sí que todo les funciona bien, porque ellos tienen vidas felices, con parejas felices, con amigos felices y todos se van juntos a disfrutar de su felicidad, mientras nosotros nos quedamos en el mismo lugar de siempre, haciendo lo mismo de siempre y siendo igual de… ¿infelices que siempre? Bueno, no seamos catastrofistas.

Pero sigamos con nuestro tema. Necesitamos un cambio, no sabemos en qué ni como y si nos lo ofrecen, diremos que no, pero necesitamos un cambio. Y de repente, sin comerlo ni beberlo, el cambio aparece, solo, no nos hace falta negarnos porque nos viene sin apenas darnos cuenta y nos damos de bruces con él cuando ya estamos metidos dentro. Ese cambio puede ser un cambio de pareja, o de estado en el caso de que seamos de esos que ven a su alrededor como todos son felices dos a dos y se da cuenta un buen día de que en el mundo existe un número impar de personas, o quizá es un cambio de amistades, del círculo que normalmente tenemos. Si el cambio es de amistades, no es tan gravoso el asunto ¿o sí? Prefiero no entrar ahí; ahora… si el cambio es de pareja o de estado, agárrate. Depende de la pareja, volverás a decir de nuevo: “necesito un cambio”. ¿De pareja? ¡No! La situación ahora es bonita y la pareja también, pero… si fuese un poco más divertido, si no se riese tanto, si fuese un poquito más bajo, si fuese un poquito más alto, si no estuviese tan lejos, si no estuviera tan cerca, si no trabajara tanto, si trabajase un poquito más, si me dejase más espacio, si no me dejase ni respirar… pues todo sería mejor. Así que manos a la obra, no cambiemos de pareja, cambiemos a la pareja. Inviable. Al final llegaremos a la conclusión de que era mejor estar como estábamos antes del cambio. Y entonces, ¿para qué queremos cambiar?

Pues porque es verano, la cabeza se descontrola, ya no pensamos en las cosas del invierno, hace calor, la televisión anuncia KH7, hay tiempo para ver comedias románticas, siempre es el aniversario de alguna ruptura o de algún comienzo, alguien de tu entorno encuentra pareja, echas de menos a esa persona y nunca jamás en la vida lo dirás en voz alta y te das cuenta (otra vez) de que el número de habitantes de este planeta es impar. Sí, es inevitable, cada vez que decimos que necesitamos un cambio, o nos queremos deshacer de esa persona especial o queremos encontrarla. Si necesitamos cambiar de trabajo, decimos: necesito cambiar de trabajo; de carrera: necesito cambiar de carrera; de lugar de residencia: necesito irme a vivir a otro lugar; de amigos: necesito cambiar de amigos; ¿alguna vez alguien ha dicho “necesito cambiar de pareja”, necesito cambiar de estado”?, ¡no! Cuando necesitas cambiar de pareja o de estado (aunque sólo sea por una noche) decimos: “necesito un cambio”.

¡Pues sí! ¡Necesito un cambio! Que es verano…

PD: Es muy posible que dentro de unos días no comparta nada de lo que acabo de dejar aquí plasmado, pero… eso será porque algo habrá cambiado xD.

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