lunes, 29 de agosto de 2011

Y si...


Juguemos a algo. Juguemos al “y si…”, por ejemplo ¿te parece? Es muy sencillo: yo diré algo que supuestamente pueda ocurrir y tú contestarás, ¿te atreves? Empiezo…

¿Y sí te volvieses a cruzar en mi camino? ¿Y si te volviese a sonreír? ¿Y si me volvieses a mirar?

¿Y si de repente me despierto un día y decido que quiero volver a empezar la misma historia? ¿Qué quiero volver a verte de aquella forma? ¿Qué quiero volver a conocerte? ¿Y si de repente me da por volver a inventarme excusas tontas para poder cruzarme contigo y decirte “hola”? ¿Y si vuelvo a dejarte que me acerques a ti?

¿Y si de repente vuelvo a hacer como que no te vi, para ganarme tu mirada durante un segundo? ¿Y si me da por sacarte la lengua cada vez que te veo? ¿Ó me da por contarte historias sin sentido durante la noche?

¿Y si te dijese que preferiría comerte a besos? Sí, comerte a besos en lugar de saber quién eres. ¿Y si te contase quien soy yo? ¿Y si te contase ese secreto que nunca le conté a nadie? Sólo tú conseguirías que te lo contase sin pedirlo siquiera. ¿Y si decidiese abrazarte? ¿Ó seguir comiéndote a besos? ¿Y si te dijese que podría enamorarme? ¿Ó que podría llegar incluso a quererte? ¿Y si te dijese que podría sentir algo por ti? ¿Y si nos olvidásemos de todo aquello que hoy no nos sale a cuenta? ¿Y si tú me quisieras? ¿Qué pasaría?...

¿Y si, después de todo, fuese justo este el camino, en lugar de ese por el que andamos?

¿Y si yo me fuese, si desapareciese de tu mundo? ¿Me buscarías?

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