miércoles, 21 de septiembre de 2011

Droga

Una droga. Una maldita droga. Droga dura, con todo lo que eso conlleva. Mejor incluso que el chocolate, mejor que todo el chocolate del mundo, mejor que el chocolate suizo y que un masaje con él.

Mejor que toda la risa del mundo, que todas las montañas rusas y sus gritos, mejor que un salto en el vacío, mejor que una noche estrellada, mejor que la luna.

Mejor que las vistas desde la montaña más alta del mundo, mejor que una tormenta, mejor que un día de primavera.

Mejor que la música de un piano, mejor que escuchar a mi pianista en directo desde la ventana cuando cae la noche, mejor que la banda sonora completa de esa película, mejor que esa película.

Mejor que un concierto de rock, mejor que la mejor canción romántica, mejor que un viaje al país de nunca jamás, mejor que volar.

Mejor que todos los primeros amores, mejor que todos aquellos mensajes, mejor que todas las llamadas a altas horas, mejor que las noches sin dormir, mejor que los sueños con él.

Mejor que una caricia, mejor que un abrazo, mejor que un beso, mejor incluso que una noche loca entre las sábanas, mejor que todas las fantasías juntas.

Mejor que escribir…

Sí, una maldita droga. Droga dura, adictiva, mucho. Tanto que a pesar de los pesares, no entra en mis planes dejarla, no entra en mis planes intentarlo siquiera, pero ya da igual. Sólo habrá dos posibles finales y los dos pueden llegar a ser perfectamente esperables. 

Mejor que tirarme en la playa, mejor que dejarse arrastrar por la marea, mejor que chuparse los dedos cuando un helado se derrite, mejor que todos los peces de colores.

Mejor que la bolsa más grande de gusanitos, mejor que un cine a oscuras, mejor que el más aterrador de los psicothrillers, mejor que toda la sal que envuelve a mis palomitas.

Mejor que la risa de un niño, mejor que aquella inocencia de la niñez, mejor que las tardes enteras de juegos, mejor que la tranquilidad de no tener preocupación.

Mejor que cualquier sex symbol del momento, mejor que ese agujerito por el que la gente espía, mejor que cualquier desnudo provocador.

Mejor que aprobar tu último examen,mejor que cumplir todos los deseos de cumpleaños de golpe, mejor que los reyes magos, mejor que encontrar la demostración al mayor teorema jamás enunciado. 

Mejor que provocar el miedo de tus miedos, mejor que saltar en la cama, mejor aun que las camas elásticas, mejor que todo el cansancio. Mejor que la libertad…

Mejor que la vida... 

(Idea original: "Quiéreme si te atreves". Modificaciones por:...)

2 comentarios:

  1. Lo del pianista en la ventana me ha llegado jajajaja.

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  2. Pues anoche volví a escucharlo después de mucho tiempo :)

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