lunes, 26 de diciembre de 2011

Todos iguales

Dicen por ahí que todos somos iguales: tacaños, interesados, convenencieros y egoístas. Y quien diga que no lo es, miente. Creo que esta última es una de las frases que más odio en este mundo. Que todos tenemos muy buenas palabras pero, a la hora de la verdad, nadie tiene buenos hechos. Que esta vida no se rige por intereses emocionales, sino por intereses económicos. Que nadie hace el bien porque sea lo justo y lo bueno, sino porque hacerlo suponga alguna recompensa. Que todos tienen en cuenta lo que haces o dejas de hacer, sin importar las circunstancias personales de cada cual y sin que nadie vaya a tener en cuenta más que las suyas propias.

Y yo estoy harta. Harta de que todo el mundo se excuse en todo eso para no hacer lo correcto y harta de que el que hace lo correcto sea tachado del “tonto” de la reunión. Porque no. Porque dicen que todos somos iguales, pero no es cierto. Porque hay en el mundo quien a pesar de lo que digan o puedan decir, mantiene sus ideas claras, cristalinas diría yo; hay quien hace lo correcto, por puros intereses emocionales, que son los que cuentan; quién hace lo correcto, porque es la única manera de que su conciencia quedase tranquila; y sobre todo, estoy harta de que nadie se crea este cuento, de que se dé por sentado que esto es algo ideal y que la realidad es otra, porque a pesar de lo que la gente crea, hay quienes, cuando llega la hora de la verdad, rigen su vida por intereses emocionales y no se deja engatusar con felicidad “barata”, poniéndose de verdad en la piel de los demás; pero todo esto sólo se lo cree quien verdaderamente lleva dentro ese sentimiento, porque los demás… ah! Sí, es verdad, es que todos somos igual de mal pensados…

2 comentarios:

  1. El bien, como dice mi marío, que es mu filosófico, debería ser una entelequia: el bien por el bien; no por la recompensa de un cielo, no por el que dirán, no por cualquier razón que no sea porque es así como deben hacerse las cosas. El bien es el principio y es el fin en sí mismo.

    Y yo he tenido la gran suerte de conocer personas buenas de verdad. Y, por supuesto, son las personas de las que me rodeo. Eso lo tengo muy claro.

    Besitos, "ola blanca", jajajaja :-p

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  2. El bien por el bien, exacto. No hay que decir más.
    Un beso currupipi! jajaja.

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