domingo, 27 de marzo de 2011

Se acabarán

Existe demasiada información a nuestro alrededor; tanta que ya apenas importa lo importante. Todo se puede elegir y la vida se torna fácil por momentos; puedes dejar de ser quien eres en el momento que lo desees y ya nadie se opone a eso. El superficialismo es algo que cada vez se impone más y a nadie parece ser que le preocupe lo más mínimo.

Nos hemos acostumbrado a vivir detrás de una pantalla de manera que ya no importe lo que uno siente, total, ya no nos miramos a los ojos. Puedo mentir. Puedo gritar y fingir que hablo bajito. Puedo llorar y fingir que río. Puedo desnudarme entera enfrente tuyo y seguir teniendo una coraza que me proteja de todo lo malo. Puedo decirle lo que siento a un desconocido y dejarme consolar, mientras los conocidos dejan de conocerme. Puedo ser quien quiera ser y hacer la vida que me apetezca en cada momento. Puedo elegir prácticamente la totalidad de los caminos posibles, ya sean buenos o malos.

Puedo olvidarme de la gente con solo apretar un botón. Puedo vivir miles de aventuras con quien quiera. Puedo escuchar y ver cosas que hasta hoy serían secretos y que sin embargo, ya no lo son. La gente, ahora, lucha porque todos vean qué es lo que hacen. Unas malditas fotos y un cierto número de visitas parecen ser el timón de nuestra vida y nos pasamos las horas muertas encerrados entre cuatro paredes conociendo gente que no conocemos.

Ahora los besos… son labios pintados…

Y ahora me pregunto: ¿qué pasará cuando la pantallita se quede negra? ¿qué pasará cuando el camino no pueda elegirse entre todos, sino entre sólo un par de ellos? ¿qué pasará cuando no nos conozcamos a nosotros mismos, cuando no sepamos quienes somos? ¿qué pasará cuando nos haga falta todo eso que debemos aprender ahora? ¿qué pasará el día que al mirar a nuestro alrededor solo haya paredes? ¿qué, cuando los desconocidos vuelvan a serlo? ¿qué pasará cuando se acaben los labios pintados? ¿qué pasará cuando se acaben los abrazos? ¿qué pasará cuando se acaben los besos en la boca? ¿qué pasará cuando este mundo estalle de rabia?

martes, 1 de marzo de 2011

Y no habrá manos...

Di adiós sin decirlo. Ve dejando de lado a todas aquellas personas que un día estuvieron allí. Ve haciendo difícil, poco a poco, que cualquiera encaje contigo. Se feliz solo con quien decidas serlo en ese momento y al resto… olvídalos.

Ve dando palos de ciego, ve dando palos. Ve soltando palabras que hacen daño. Ve haciendo amigos sólo como tú eres capaz. Enfréntate al mínimo contratiempo y nunca, jamás, des un paso atrás. Demuestra de qué pasta estáis hechos tus acciones y tú. Demuéstrale al mundo que cualquiera puede ser como tú y que eres feliz así.

Olvida todo lo bueno que hizo la gente por ti, no lo tengas en cuenta y mucho menos des un paso en falso por tener un mínimo de sentido común. Haz que la gente hable de ti a tus espaldas. Cabréate. No tengas narices para ser valiente. Sigue siendo igual de cobarde. Lucha por abandonar a todo el mundo y que el mundo entero te abandone a ti. Y cuanto más lo pienses, mejor actuarás.

Ya no hay llamadas, ni voces en la lejanía, ni mensajes bonitos… ya nadie sabe quién eres. Pasaste de tener amigos, a conocidos y pronto, hasta los dejarás a ellos. Todos te borrarán de su memoria, porque todos tendrán manos nuevas. Quizá para ti ya no haya dentro de un tiempo, o quizá ya se te hayan acabado las posibilidades. Quizá la gente haya decidido no estar a tu merced… y no habrá manos.