domingo, 20 de mayo de 2012

Diálogo

-    Y si nos damos por vencidos, ¿qué nos queda? ¿Vivir el resto de nuestros días pensando que no pudo ser?
-    Hay cosas imposibles…
-    ¡Tonterías! Los imposibles no existen, sólo los pusieron ahí para que la búsqueda de lo posible fuese más emocionante.
-    Igual me cansé de la emoción…
-    Volverá, siempre vuelve, sólo nos da un respiro para poder seguir viviendo y retomar este ritmo frenético. Pero volverá.
-    Y entonces, ¿podré llegar allí?
-    ¿Dónde?
-    Allí, a aquella nube, la que tiene forma de sueño…
-    ¿ Ves algo entre tú y ella que te lo impida? Yo no veo barreras, ni peajes…
-    Creo que te olvidas de lo alta que está.
-    ¿Alta? Yo creo que tú te olvidas de tus alas.
-    ¡Yo no tengo alas! Soy un humano, nunca podré gozar de la libertad y el poder de las aves.
-    Pues yo sí que veo tus alas; sólo tendrías que agitarlas, pero… ya veo que no quieres… en fin… quizá mi trabajo ya esté hecho aquí, es posible que esté perdiendo mi poder de convicción, quizá me esté haciendo viejo…
-    ¡Espera!
-    ¿Sí?
-    ¿Dónde ves mis alas?
-    En tus ojos.
-    ¡Jajaja! ¡¿Cómo voy a tener alas en los ojos?!
-    ¿Qué hay de extraño en ello? Eres humano, tú mismo lo dijiste antes. Si las tuvieses en el mismo lugar que las aves no podrías comer, ¿cómo cogerías la comida? De lo que sí que careces es de un pico como el suyo, así que… los ojos son un lugar como otro cualquiera y, de hecho, es con lo que ves y miras todo, son los primeros en enterarse de todo, ¿qué mejor lugar que ese para unas alas?
-    Vale… supongamos que mis alas están ahí, en mis ojos… ¿Qué he de hacer?
-    Ya te lo he dicho: agitarlas. Extenderlas bien y… agitarlas. Fuerte, todo lo fuerte que puedas; lo más difícil es levantar el vuelo, pero una vez en el aire, todo será dejarte llevar.
-    ¿Y si no llego? ¿y si me pierdo? ¿y si cuando esté arriba, nada es como me lo imagino ahora?
-    Seguirás volando… todas las alas pueden curarse.
-    ¿Cómo sé que dices la verdad?
-    Los niños nunca mienten… y mírate, llegué hasta donde tú estás, sé que llegaré a estar más alto. Confía en mí o… en ti. ¡Volemos¡

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