sábado, 26 de mayo de 2012

Relaciones

Hay relaciones en la vida que se rompen. Se rompen e intentamos reconstruirlas una y otra vez, se intentan crear cimientos nuevos y levantar siquiera un par de pisos sobre ellos, pero no funciona. No funciona porque en realidad esas relaciones estuvieron rotas demasiado tiempo, porque esas relaciones se rompieron prácticamente desde el primer día. Podemos hacernos los locos, pensar que nada era tan malo como podía parecer, que todo puede arreglarse diciendo “lo siento” y que eso hará que olvidemos. Pero no. Hay veces en que eso no es posible. Hay cosas que, aunque no seamos conscientes, nunca se olvidan. Un “lo siento” demasiado complicado y que oculta cosas no es un “lo siento” de verdad, y si además, cuando llega la hora de enmendar errores pasados, estos vuelven a repetirse, parece ser que todo vuelve a caer como una cascada y uno se pregunta si tiene sentido seguir imaginando que todo está bien cuando la realidad es que hace mucho tiempo que todo está roto. Quizá, es posible que el corazón de las personas sea como el papel, una vez que lo arrugas, ya nunca vuelve a ser el mismo.

Hay relaciones que se crean rápido, en poco tiempo, a conciencia, que no acaban de la manera que empezaron, a veces, incluso acaban mejor, y que se van haciendo fuertes con el paso del tiempo, a cada segundo. Hacen que te conozcas mejor e incluso, que tengas a alguien en quien pensar de vez en cuando, alguien a quien recurrir en caso de mal día o en caso de un día bueno, alguien con quien reír y con quien llorar, alguien que te acaba conociendo lo suficientemente bien como para que no sirva de nada que le mientas o alguien a quien contarle miles de millones de cosas. En definitiva, son relaciones que acaban haciendo que encuentres alguien en quien apoyarte y a quien puedas servirle de apoyo, alguien que haga que te sientas importante durante un segundo y poder hacer lo mismo en contrapartida, aunque a veces todo de mil vueltas y un metro parezca una gran distancia. Esas relaciones que parecen irrompibles, pero que según el día, pueden ser de lo más frágiles por algo tan seguro como la confianza.

Hay relaciones en la vida que no son lo que parecen, que llevan a error, a confusiones y a malinterpretaciones de los hechos y las palabras. Relaciones nuevas que se intentan crear con cuidado por miedo a equivocarse y que hacen que dudes en  algún momento si lo que haces es lo correcto. Esas relaciones que sabes que en algún momento harán que alguien sufra, pero que por otro lado, no pueden pararse porque no hay motivo. Esas relaciones que hacen que pases un buen día y que quieras pasar más días iguales, pero que a veces dan miedo. Esas relaciones basadas en el principio de ilusiones nuevas y nuevas esperanzas. Esas relaciones lentas, calmadas, que para cuando quieres darte cuenta, ya están creadas y es difícil dar marcha atrás. Esas relaciones que consiguen quitarte el sueño y pensar bien cuál sería el siguiente paso a dar, que te hacen pensar si realmente sólo sería una relación más o todo acabaría como lo hace la gran mayoría de veces en estos casos.

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