sábado, 5 de mayo de 2012

Te echo de menos


Te echo de menos. A ti y a los ratos que pasábamos juntos. Echo de menos esa manera de aparecer cuando estoy triste o alegre, cuando puedo reírme de todo o cuando lo único que quiero es llorar. Extraño cada palabra, cada momento y esa manera que tienes de decirme verdades a la cara casi sin que me dé cuenta. Echo de menos el pasar una tarde contigo, las tardes de lluvia y también los días en que hacía buen tiempo. Echo de menos esa sensación de saber que siempre estás ahí, pase lo que pase, la sensación de saber que puedo evadirme cuando quiera a tu lado. Echo de menos contarte mis secretos, porque ya apenas te cuento nada y suelo callármelo todo. Echo de menos tus imágenes, tus recuerdos y tus lecciones de vida sin aprender. Extraño tu manera de acudir a mí. A veces pienso que igual te peleaste y desapareciste, que sólo fuiste una época más, larga, pero una época. Que quizá no eres tan importante en mi vida. Pero te extraño. Quizá me malacostumbraste estando ahí días enteros, semanas enteras, meses enteros y por eso ahora me da rabia no tenerte, quizá… Pero, definitivamente, te echo de menos.

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