domingo, 17 de junio de 2012

Probabilidad y estadística

Lanzar un dado, una moneda, jugar a piedra, papel o tijera, en todo se gana o se pierde. No hay más. Jugar es arriesgarse a perder, pero también a ganar. Y es un riesgo, toda probabilidad es un riesgo. Así que decidimos arriesgarnos, sin saber a veces que esos riesgos que tomamos tienen una repercusión en nosotros que no somos capaces de imaginar en el momento en que los cogemos. Probabilidad, eso es, justo eso. La probabilidad de volver a verte, la probabilidad de que me vuelvas a ver, la probabilidad de que vuelvas, la probabilidad de que yo esté. En verdad es simple: un número, sólo un número, más largo, más corto, con dígitos infinitos y variados o exactos y sin complicaciones… y sobre todo pequeño, entre 0 y 1, pequeño entre el sinfín de números del universo, entre el sinfín de posibilidades que podríamos encontrarnos. Lancemos el dado otra vez, creo que ahora me da igual el seis, creo que ya no me importa tanto ganar, creo que perdió la emoción, se que gané durante algún instante y con eso basta. Dejemos que la  probabilidad de volver a ganar haga el resto. Igual desaparezco o desapareces, igual desaparecemos los dos. Quién sabe si la probabilidad tendrá reservado algo mejor para los dos, para uno, para otro… MI estadística dice que sí, que ya sólo queda esperar algo mejor, que no vendrás y que yo me iré. Que desapareceremos de eso que durante un tiempo fue hogar, que todos se marcharán, que sólo quedarán recuerdos y que otros comenzarán su camino para llegar a serlo algún día.

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