sábado, 7 de julio de 2012

Game Over

Subidas y bajadas, días buenos y días malos, cambios de humor, palabras feas, gestos poco calculados, suspiros, malas caras y ganas de tirarlo todo por la borda, a veces. Otras veces, las cosas parecen mejores y nos compenetramos bien, hablamos, reímos, preguntamos y contestamos, sobre todo contestamos, intentamos ser sinceros, lo más que podemos teniendo en cuenta que se trata de nosotros, lo más que sabemos siento nosotros. Y nos preocupamos de todo aquello que nos pasa. Luego, al cabo del tiempo, volvemos a ser insociables con nosotros mismos, cambiamos de aires, nos olvidamos, nos dejamos aparcados, pensamos, en todo, en nosotros, en los demás, hasta que alguno se cansa, recuerda, sonríe y vuelve con palabras bonitas. Y entonces decimos: y… tú tampoco. Y llegan los demás y rompen la monotonía y nos olvidamos de las risas y de las palabras dichas y volvemos a la búsqueda de no se sabe bien qué o a la pérdida de nosotros mismos sin decir adiós. Y un día, nos reprocharemos algo, otra vez, y quizá vuelva a ser entre risas y nos recuperemos. Y al tiempo nos dejaremos ir, porque las circunstancias así lo quieren y ni siquiera nos pararemos a pensar qué es lo que queremos nosotros, menos a decirlo en voz alta. “¿Un juego de idiotas? Tal vez, pero ¡era nuestro juego!”. Por suerte o por desgracia, todo juego tiene su final: GAME OVER.

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