sábado, 22 de septiembre de 2012

...

Ven. Despacio. Mírame. Shhh, calla. Olvídate de mañana. No hables, no pienses. Sólo siente. Abrázame. Fuerte. Sepárate despacio, déjame notar tu respiración en mi cuello. Es de noche. No hay nadie. Las farolas tienen hoy un resplandor extraño. O quizá soy yo la que se siente extraña. ¡Bah! Da igual… vuelve. Hoy tus manos son perfectas. Siempre lo fueron. Tus ojos tienen la magia que tuvieron hace tiempo. Eso me gusta. Hoy quiero volver atrás. Sí, es justo eso. Volver atrás. Tus labios están cerca. Mantenlos ahí, no sigas. Después de tanto tiempo, prefiero alargar este momento. No hay prisa. Tenemos una noche entera. Mañana todo será igual que ayer. Quizá. O no. No. No quiero. Una noche es poco. Mejor no pensar. Shhh, ya me callo. Acércate. El corazón me va a mil. Tengo miedo. ¿Y si todo es un error? Olvídame vacío intenso. Déjame tranquila hoy. No quiero que existas. Me pregunto cómo pudo complicarse algo tan fácil, cómo puede uno encontrar lo que quiere en el momento preciso en que no quiere encontrarlo. Maldita sea. Todo hubiese sido más fácil. Hoy sólo seríamos un recuerdo. Sigue acercándote. Sólo un roce. Estoy empezando a perder. No soy yo. Esta sensación me consume. Ya no sé reír. Te muerdo, me muerdes. Pierdo la partida. Mis fichas desaparecen. La desesperación me consume. No te vayas. ¡Mierda! Juré que no te lo pediría. Ya no quiero que acabe esta noche… 

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