viernes, 21 de septiembre de 2012

Tacones y uñas rojas

Hoy es uno de esos días de tacones de infarto y uñas rojas (o negras). De mirarte al espejo y lamentarte de la suerte de aquel pobre iluso que se cruce en tu camino. De pisar fuerte, de hacer sonar cada uno de tus pasos, de sentirte segura como pocos días, o al menos, de aparentar seguridad infinita. A los de fuera les asusta, eso es seguro, pero da igual, hoy da igual. Notas cómo te miran al salir, cómo sus ojos no pueden evitar seguirte como hipnotizados; hoy, ni las calles poco transitadas te asustan. Nada te frena. Hoy te sientes deseada, lo has buscado desde el principio y ya sabías entonces que sólo era cuestión de proponérselo. Que aunque lo niegues por norma, tienes en tus manos los hilos que mueven el cuerpo de cualquiera, que todos son sólo marionetas danzando detrás de ti y que hoy, tú, y sólo tú, tienes el control. Será esa sensación de acabar con todo, de romper y volver a comenzar, la que te envuelve en este aire de “femme fatale”, la que hace que hoy te sientas capaz, la que hace que hasta sientas lástima por aquel que gire la cabeza al pasar… pero hoy, el arrepentimiento no existirá, el sentimiento de culpa carecerá de sentido. "Cierra las puertas y los balcones, hoy no escaparás". 

Hoy es uno de esos días de tacones de infarto y uñas rojas…



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