jueves, 25 de octubre de 2012

Si supieses


Si supieses todo el tiempo que gasto al día pensando en ti. Cómo te paseas por mi mente como si de un parque se tratara. Cómo te tomas la libertad de quedarte allí sentado, mirando lo que hay de reojo, intentando volver a amueblar todo aquello que quedó vacío de ideas, de sueños, pero extrañamente desordenado y lleno de recuerdos… Ya podrías preguntar al menos, ¿no? De todos modos, te diría que sí, nunca me importó que amueblases esa parte de mí, de hecho, en el fondo, supongo que quería algo así. Otras veces, te echo a patadas, te digo que desaparezcas de ahí, que te lleves tus cosas, que estires ese hueco que le has dejado al sofá, que no dejes rastro, pero… no tardas mucho en aporrear la puerta y yo no tardo mucho en abrirla un poquito y decir: ¿qué? Y cuando creo que ya no volverás a llamar… entras corriendo y cerrando fuerte para que nadie más pueda colarse, quedándote dentro mirando alrededor, supongo que para comprobar si hay muebles nuevos… Miento si digo que no me gusta, sólo digo que el tiempo se acaba, que el juego se termina y que igual, deberías darte prisa…

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