jueves, 6 de diciembre de 2012

Punto y aparte

Aquí me veis otra vez, aporreando teclas (las del ordenador y algunas más) después de este parón no premeditado, pero necesario al fin y al cabo. Casi mes y medio sin soltar una palabra… así que ahora debería soltar muchas, si no fuese porque este tiempo me ha dejado sin ellas, con la boca seca y los ojos también, por qué no decirlo, perdida una vez más y buscando la salida hacia no se sabe dónde, cerrando capítulos definitivamente, casi sin darme cuenta (en todos los aspectos de mi vida) y no sé si abriendo otros o simplemente dejando que la vida se tome su tiempo para reconducirse. Y es que parece mentira que la vida pueda cambiar tanto en apenas 42 días…

He dicho adiós a una de las personas más importantes de mi vida, a quien me enseñó a pelear, a luchar, a no rendirse y a recapacitar cuando las fuerzas fallaban, a imaginar, a contar historias, a enfrentarse a la vida y a disfrutar de ella desde una mecedora, a sonreír siempre, a vivir con optimismo y alegría, a no perder nunca el sentido del humor, a querer a los libros, a ser diferente, a aprender cada día y, aun después de irse, sigue enseñándome cosas. “Fue duro, muy duro, ver cómo te apagaste, más duro de lo que pensé que sería, pero allá donde fuiste a parar, encendiste una luz que lo iluminó todo como el sol de la mañana, y a pesar de las lágrimas que empañaban mi mirada, un atisbo de sonrisa aparecía en mi cara, recuerdos, todos ellos bonitos, historias que ya no recordaba, momentos vividos en los que ya no pensaba y la alegría inmensa de saber que sí, que te fuiste, pero que estuviste aquí, que siempre compartiste todo lo bueno que tenías (como buenos hermanos, decías), que tengo mucho de ti y que lo guardo bajo llave… Quizá el día de mañana, yo también le cuente historias a alguien y vuelva a crearse esa unión que tú tuviste con ella y yo contigo… quizá nuestra historia empieza cuando todo parece que se acaba, quizá la vuestra también empezó así… porque justo ahora, me siento más unida a ti…“

He cerrado capítulos, como ya he dicho antes. Esos capítulos que parecían imposibles de cerrar, como tantas veces, pero que siempre acaban cerrando flojito, porque parece que cuando empujas a la puerta con fuerza, rebota y se vuelve a abrir. 

Así que ahora mismo, hasta parece un tiempo raro este. He ganado seguridad, confianza, no sé cómo ni de qué manera, y todo lo ocurrido ha hecho que disfrute más de aquello que verdaderamente me hace disfrutar y, sobre todo, que sea más “yo”. 

No sé si este puede ser el comienzo de una nueva etapa, otra más, ¿quién sabe? Pero tengo esa sensación de punto y aparte, de historias que comienzan después de finales, de cambio, de remodelación, de reformas… esa sensación de camino nuevo (aunque desconocido).

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