domingo, 23 de diciembre de 2012

El mundo real

Y entonces despertó. El sol brillaba y los pájaros cantaban y… ¡ah, no! Sólo era la luz de la habitación y el despertador de las narices sonando… (ahora viene la mejor parte, sí, ya suena el gallo). Pero ¡¿quién ha puesto el reloj a las 3 de la mañana?! Y entonces lo ve, ese cuaderno que aceptó gustosamente (o no, nadie lo sabe, nadie le ha preguntado y él no se ha dignado a hablar) ser el testigo y guardián de sus sueños. Ahora entiende lo del reloj. Parece que es hora de coger la pluma y escribir. Sí, ya llegan las imágenes. Parece un sueño bonito… tres, dos, uno…:


¿Tú otra vez?  Bueno… Estabas ahí, pero… te esfumabas por momentos, aparecías y desaparecías como por arte de magia y yo me quedaba mirando, impaciente, “¿piensas quedarte o te vas a ir de una vez?” Es curioso, tenía la sensación de que si te ibas, sería para no volver… Llevabas 5 segundos sin aparecer por allí (o quizá más, no lo sé, aun no he conseguido que mi reloj funcione en sueños ¡y eso que es de pulso!). Pues, creo que te habías ido… ¡buen viaje! No sé dónde estaba, estaba perdida o eso creo, pero no me sentía perdida, había mucha gente a mi alrededor, no conocía a nadie, pero todos me sonreían como si ellos sí que me conociesen a mí. Quiero moverme y empezar a andar, toda esa gente va a algún lugar y quiero saber dónde, pero mis pies hacen caso omiso (qué curioso, fijo que tengo el pedal de resonancia bajo ellos, sí, bajo los dos, y por eso no hacen lo que mi cerebro les ordena, últimamente me pasa mucho). Bueno, pues me quedé quieta. La situación estaba cambiando, el aire era más puro en ese momento, no se veía a nadie y la verdad es que tampoco se veía nada. Ahí sí que podía moverme, así que probé a caminar hacia alguna dirección (no sé cual, creo que debería ir pensando seriamente en coger una brújula para mis sueños, en fin, para el próximo… y un cuaderno también, de alguna manera tendré que hacer saber a mi yo despierto las cosas que necesito en sueños… creo que esto de anotar sueños se está complicando por momentos). ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Que probé a caminar y caminé y caminé y caminé… y cuando miré a mi lado… 

- ¡Ups! Esto… hola… mmmm… hace buen día, ¿verdad? 
- El mejor. 
- Sí… supongo… ¿Qué haces aquí?
- Caminar.
- ¡Claro! vaya pregunta…  Este es mi sueño ¿sabes?
- Y el mío.
- No, soy yo la que está soñando.
- Y yo.
- Ammm, vale... y…. ¿tú con qué sueñas?
- Contigo.
- ¿A dónde lleva este camino?
- Al mundo real.
- ¿Y es bonito ese mundo?
- Mucho más que este.
- Imposible.
- Te queda sólo un segundo para comprob…

Y sonó el despertador…  

Mira a la cama. Ahí está él. Está despeinado. Abre los ojos y la busca:
- Vuelve a la cama. Que si no te abrazo no sé dormir. 
- Ya voy amor… ¿Sabes? Llevabas razón.
- ¿Cuándo?
- Hace un ratito. Esto es mucho mejor.
- ¿Cómo?
- Vuélvete a dormir, ahora te veo.



- Hola.
- Hola amor.  

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