viernes, 21 de diciembre de 2012

Recortes


Aquella foto ya no es lo que era, quedó arrugada, medio quemada, con un doblez en mitad y finalmente recortada. Lo que era uno, se convirtió en medio. Ya pocos recuerdan algo de lo que fue, sólo ellos dos saben de la existencia de esa foto, de la existencia de aquel día, de las sonrisas que se regalaron y de los besos a escondidas, sólo ellos saben de los abrazos, de los te quieros y de la felicidad absoluta que acompañaba a esa pérdida de la noción del tiempo. No es la única foto, hay más. En todas ellas sonríen, sonreían. Aun recuerdan el motivo de cada risa, de cada carcajada, pero ya no les hace gracia. El tiempo pasó y ha ido borrando hasta el más mínimo atisbo de felicidad, ni siquiera son capaces de entender qué fue lo que les hizo sentirse felices entonces. Ellos querían que se hablase de su amor de leyenda, que todos les tuviesen envidia, no querían que el otro se fuese, no querían que se acabase. Luego, no quisieron recordarse, no quisieron que el otro les recordase. Aun recuerdan el motivo de cada lágrima, sí, también recuerdan eso. Todas las veces que quisieron secárselas el uno al otro prometiéndose que todo iría bien, que todo se arreglaría, que habría más fotos bonitas. Ahora todas son recortes. Recortes de vida, retales de ilusiones a los que les falta el hilo para poder coserlos, tela hecha jirones, melodías incompletas. Ahora sólo quedan las palabras y dicen que a esas se las lleva el viento. Ya no queda nada. Ni siquiera dolor. Sólo queda indiferencia. Una mirada que se cruza sin más, unos ojos que miran al suelo y una caja de zapatos llena de recortes que nunca se abandonan y que, finalmente, se cierra y se guarda al fondo del armario con prisa, cuando se escucha: 

- ¿Estás lista?
- Sí, ya bajo. 

Tu mirada es distinta, tu sonrisa también. Tu mano agarra fuerte y no tira de mí hacia ningún lugar, simplemente sostiene la mía, no vaya a caer. La melodía suena mejor así. Ese traje te sienta bien, esa sonrisa también. Estoy lista, podemos irnos. 

Y ahora, sólo quiero ver tus manos al piano.

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