sábado, 21 de abril de 2012

Final feliz

Desde hace un tiempo soy consciente de que esta vida necesita cerrar capítulos para poder continuar, no es la primera vez que hablo de ello aquí, y por norma general ese cierre suele costar. Este no ha costado, se ha dado rápido, sin lugar a pensar demasiado, un tajo rápido y limpio, sí, así se cierran los capítulos; pero no hemos sido nosotros quienes lo hemos dado.

Hace sólo 24 horas llenábamos la agenda con trabajo y más trabajo; ahora, la agenda se ha quedado vacía… atrás han quedado los días de agobio, los temas, los problemas, las programaciones, las exposiciones, las pizarras prefabricadas y, por qué no decirlo, 1000 y pico euros.  Pero…

NO TODO ES MALO, nadie nos va a quitar las tardes de jueves en las que por mal que estuviesen las cosas siempre acabábamos riendo, los cafés, el apoyo constante que intentábamos infundirnos a nosotros mismos, los caramelos de unos, los m&m’s de otros, las chucherías de algunas, las “susceptibilidades” de alguno más… en fin, esos buenos ratos. 

Esto nos servirá de experiencia (eso dicen, aunque no sé muy bien para qué utilizar dicha experiencia) y ahora nos queda mirar hacia delante, poner una sonrisa en la cara, volver a llenar la agenda, recuperar la energía pronto, empezar nuestro propio nuevo capítulo y, en definitiva, no desistir en el empeño, por crudo que nos lo puedan poner, de “encontrar nuestro final feliz”.

domingo, 15 de abril de 2012

Dame un minuto y te lo cuento

Busco inspiración, ahora que ya por fin, después de tanta lluvia sale el sol. Porque ya apenas dejo tiempo y siempre me falta. Porque he perdido la práctica de dejar la mente en blanco y escribir. Porque cuesta retomarla, porque no encuentro el camino, porque diría tantas cosas que vuelvo a no decir ninguna, porque hasta a las mayores inspiraciones las he dejado ir y ya no son las mismas. Y es que va a resultar verdad aquello de que el cansancio psíquico es peor que el físico. Ni los pájaros, ni los árboles, ni un mirador perfecto. Quizá la música… esa nunca falla. Así que sólo dame un minuto para decirte que…

Nadie será perfecto, nadie tendrá las ideas claras ni sabrá qué hacer con su vida, la mayoría de veces quizá ni siquiera sepamos por qué estamos con unas personas u otras, porque si lo pensamos, estamos con quien se cruzó en nuestro camino en algún momento. Y los momentos cambian, por eso de vez en cuando es mejor parar y desintoxicarse antes que hacerlo a la carrera y acabar echando por tierra a quien no se lo merece. Supongo que eso hacemos: desintoxicarnos. Ni siquiera sé si da resultado… 

Después están esas personas que no saldrían de tu vida aunque las echases mil veces, bien porque no están dispuestos o bien porque una parte de ti no quiere, no puede, no sabe… pero no eres consciente de eso, así que piensas. Y de repente, un día, vuelven a aparecer.

Y después están aquellas otras con las que de alguna manera encajas de una forma especial, aquellas que parecen no estar, pero responden siempre las primeras. Aquellas que cuando no tienen nada que decir, escuchan. Cada cual tendrá las suyas y seguro serán completamente distintas a estas, pero estas son las mías. Distanciadas en apariencia, sin la necesidad constante de saber minuto a minuto qué pasará, pero con lazos invisibles que atan fuerte. Esas personas que se preocupan por conocerte y que, en mi opinión, no abundan.

Así que dame un minuto y te lo cuento. Porque a veces contaría tantas cosas, que con un solo minuto me bastaría, porque quizá ni siquiera hablase, pero conocerías todo aquello que siempre intentas descubrir. Un abrazo, una lágrima, una sonrisa, un beso… sólo dame un minuto y te lo cuento.

sábado, 7 de abril de 2012

Avanzando un pasito más

Y avanzamos un pasito más. Cuando ya creíamos haber dado todos los pasos, por encontrarnos estancados en cierto modo de nuevo, nos damos cuenta de que había que seguir subiendo. Y la vida te dice: “esta es tu oportunidad, ahora o nunca”, así que no tienes más remedio que tomarla.

Es ahora, con unos cuantos más de proyectos en la cabeza de los que podrías imaginar hace un tiempo, cuando eres consciente de que el camino no acaba y no acabará. Que eso de estar sumergido en un continuo proceso de búsqueda de no se sabe bien el qué, no es exactamente la función del camino. Quizá, pueda simplemente buscarse sin más, sin tener un fin que encontrar, sólo buscar y encontrar pequeñas cosas que ayuden a seguir buscando.

Y las nuevas búsquedas llevarán consigo lo mismo que todas llevaron: ilusión y miedo. La ilusión es buena y el miedo siempre queda demostrado que se supera. Toda búsqueda empieza con un pequeño pasito, cualquier camino, por largo que sea, empieza por un solo paso, sólo es necesario aprender a darlo, enfrentarse a aquello que nos arrincona de frente y plantarle cara sin que se note que tiemblas. 

Y así seguimos, volando un poco mientras intentamos mantener los pies en el suelo para no darnos el batacazo correspondiente, pero saboreando en cierta medida ese principio que te empuja a continuar.

“Produce una enorme alegría ver que se puede avanzar si uno se lo propone de verdad” (Enrique Rojas)
“He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada” (Gabriel García Márquez)
“Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar” (Nelson Mandela)