miércoles, 22 de agosto de 2012

La educación pro-vida

Primer video en una entrada en los casi tres años de vida del blog. Alguna muy buena razón debe haber.
Esta película documental cuenta todo lo que en algún momento, o quizá siempre, he pensando y, en muchas ocasiones, no he sabido expresar, además de otras muchas cosas que en cierto modo no he sabido que pensaba hasta el momento. 
Merece la pena que sea vista y cuestionada, que se piense verdaderamente en lo que se está viendo y escuchando. Porque educación no es lo mismo que enseñanza, aunque eso está claro. Porque la educación sí que está prohibida. Porque nos enseñan y enseñamos para llegar a ser el estereotipo fijado (¿por quién?). Porque una nueva "escuela" sería posible. La pregunta es: ¿está la sociedad preparada para aceptar eso?






sábado, 18 de agosto de 2012

Valiente

Y mira hacia delante, la vista fija en el horizonte, el suelo pocas veces fue un buen sitio al que mirar. Metas, objetivos, finales o principios que le parecen cada vez más lejos. Planes fallidos y motivos que empiezan a acabarse. Es hora de ser valiente…

Crear caminos, saltar obstáculos, gritar con fuerza, levantar la mirada, encontrar motivos, acercar la lejanía, estudiar estrategias, lanzarse al vacío y crear un buen lugar donde caer… Sí, ya es hora de ser valiente…

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cantos al optimismo

Y aun a veces en mitad de la nada, recuerda que un día hubo algo, ya no importa el qué. Ve pasar los días uno a uno, rápidos, fugaces…  piensa que son estrellas y pide deseos de hoy para mañana, pero cuando despierta, todo sigue igual y en el mismo lugar. Si cierra los ojos todo es distinto. Unos días raros, unas semanas… seguramente unos meses, después todo acaba, siempre pasa así. Los felices finales existen, eso le contaron y no es quién para no creerlo, pero a veces cuesta tanto… y se dice para sí: “la suerte debe cambiar”. Aunque en realidad puede cambiar de muchas formas y torcerse un poco más. Y poco a poco, entre risas, bromas, juegos y tiempo perdido, hace cantos al optimismo, aunque hoy no sea uno de esos días…

lunes, 13 de agosto de 2012

Llegué tarde

Llegué tarde, no sé cuánto, pero llegué tarde. Me quedé charlando con mis recuerdos y con la posibilidad de escucharte decir todo aquello que nunca dijiste. Tuve que ir y volver a aquel día a rescatar todo aquello que pasé, pasaste o pasamos por alto. Y es que tuve cosas que hacer y confié en que aun siguieses en el mismo lugar de siempre, esperando a que llegase. Pero me quedé escribiendo, contándole todo esto a una pantalla que guarda mis secretos más ocultos, un secreto más no le haría daño. Y pasaron un montón de secretos, un montón de recuerdos y un montón de miedos antes de comenzar a caminar a ese lugar de siempre. Y se hizo de noche, todo se volvió oscuro y dejaste de esperar. Se acabaron los recuerdos con los que hablar…

domingo, 12 de agosto de 2012

Ando buscándote


Ando buscándote por las esquinas, por los rincones, intentando averiguar si sólo te escondiste o te marcharte para siempre. Intentando comprender si te marchaste conociendo el camino o simplemente empezaste a andar a tientas. Intentando obtener la respuesta que tanto busqué y que nunca tuve. 

Ando buscándote por las esquinas, por los rincones, sin más compañía que el recuerdo de aquello que alguna vez encontramos y perdimos al mismo tiempo. Imaginando qué haría si al girar te encontrase. Intentando bajar de las nubes en las que a veces me subo.

Ando buscándote por las esquinas, por los rincones, con tu imagen fija en la cabeza, como una estatua que no se mueve pero siempre sonríe. Soñando por la noche y también por el día. Pensando que, quizá, al girar aparezca tu figura andando hacia mí o sentada en un portal esperando mi llegada. 

sábado, 4 de agosto de 2012

Cambiamos, crecemos

Todos cambiamos, ninguno somos el mismo cuando pasa el tiempo. Las circunstancias nos afectan de manera distinta a cada cual y antes o después, acabamos no siendo las mismas personas que éramos antes. He ahí una de las razones principales de que las historias que tenemos con los demás, sean del tipo que sean, se acaben. Todos cambiamos y dejamos atrás lo que nos unía a otras personas.


Y cuando una historia se acaba o, simplemente cambia, duele. Siempre duele, en mayor o menor medida y de una forma u otra. Y tenemos que hacernos fuertes para no caernos más abajo de donde ya lo podemos estar ahora. Es difícil pensar que el día de mañana habrá más gente y que recordaremos lo que vivimos ahora de otro modo, pero debemos aceptar que la gente crece. Sólo se trata de eso, aunque nadie sepa muy bien cómo explicar a los demás que han crecido y se diga lo que se diga, acabe doliendo.  El problema supongo que se debe a que no lo hacemos del mismo modo, al mismo ritmo y por el mismo camino. Pero todos crecemos y creceremos y es posible que, cuando llegue mañana, nos demos cuenta de que antes o después, habríamos sido nosotros los que habríamos dicho adiós sin demasiadas explicaciones.

Le gustaba


Le gustaba quedarse la noche en vela mirando la luna cuando estaba llena y justo dejaba pasar la luz por su ventana. Le gustaba pasarse las horas muertas buscando estrellas en el cielo y sintiendo el poco aire que solía correr en esta época del año. Le gustaba quedarse pensando en el montón de cosas que podría hacer y en todos aquellos planes que tenía previstos para tener una vida de ensueño, que se esfumaban sin más al llegar la mañana. Les gustaba reírse sin motivo y no borrar la sonrisa de su boca. Le gustaba imaginar que quizá algún día la sonrisa fuese de verdad, porque los pensamientos también fuesen reales. Le gustaba dormirse pensando en él, es posible que pensase que de esa manera soñaría con él y, al día siguiente, todo fuese distinto por una vez… a veces, eso le bastaba. Pero cuando llegaba la mañana, todo se esfumaba, la vida cobraba su sentido de nuevo y otro día comenzaba de la misma manera que el anterior, esperando que llegase la noche y que la luna aun no se hubiese ido.

viernes, 3 de agosto de 2012

Tu regalo

Hoy voy a regalarte algo que no pienso envolver, ni adornar con un lazo bonito, ni dedicar con palabras que queden para la posteridad. Voy a regalarte algo que ya te regalé más veces, algo que no es nuevo, no es original y mucha más gente sabrá, podrá, querrá regalarte y te regalará. No, hoy no te voy a hacer un regalo especial, ni un regalo que puedas llevar en un bolsillo para que sea tu talismán, ni un regalo que puedas enseñarle a los demás. Tampoco voy a regalarte algo con lo que puedas acordarte de mí cuando lo veas, porque será completamente invisible en su mayoría.Te regalo un apoyo constante, la seguridad de que pase lo que pase, estaré ahí.Te regalo un hombro, ya estés lejos o cerca, para cuando las cosas no marchen como deberían.Te regalo una caja llena de consejos que te daré cuando los pidas y, algunos más que se escaparán cuando no los quieras escuchar.Te regalo un puñado de sonrisas, que espero que alguna vez te alegren el día.Te regalo una broma detrás de otra y… algún momento haciendo el payaso, si no, no sería un regalo mío. Igual algún día te acuerdas y acabas riéndote.Te regalo un baúl compartido, por si tienes secretos que no puedes guardar sólo.Pero sobre todo, te regalo recuerdos, los que ya lo son y los que aún quedan por ser…

miércoles, 1 de agosto de 2012

Olor a sal


Y encontrarte en mitad de ese preciso instante en el que te preguntas cómo llegaste hasta allí y por qué las cosas son así. Ese preciso instante en el que todo parece formar parte de un libro perfecto  en el que sólo hay que seguir pasando páginas para llegar a ese ansiado capítulo…


Olor a sal, un denso olor a sal que se siente de la misma manera en que se siente el calor, y que consigue que si más, como si se tratase de un extraño presentimiento, te levantes de golpe para mirar al horizonte y pedir un deseo, dos,… veinte. Todos a la vez, resumidos en el más importante de todos… al menos ahora. Si aun crees en la luna, el horizonte, justo en la línea en la que mar y cielo se confunden, también tiene derecho a hacernos soñar de vez en cuando. 


Y de repente, despiertas. Una pequeña brisa refresca tu mente, tu corazón, tu día y al abrir los ojos, allí está, más grande y brillante que nunca, o quizá sólo lo parezca. Blanca. Cómplice de tantos y tantos deseos; y por un momento, la brisa se convierte en esperanza y alegría, sin más. 


Sigue oliendo a sal…