martes, 23 de julio de 2013

Falsa alarma

Las sirenas se encienden, las luces comienzan a girar como locas, cae agua del techo, todo se empapa. Todos corren de un lado para otro mientras un corazón se acelera y una boca sonríe. Las imágenes empiezan a pasar por una mente despistada como si fuesen los fotogramas de una película. La sonrisa se hace mayor, el corazón late más fuerte e, incomprensiblemente, el miedo comienza a ser alivio.

Y, de repente, el corazón se ralentiza, el agua se seca, todos se paran y miran expectantes, las imágenes desaparecen, la oscuridad empieza a opacarlo todo, el miedo vuelve y la sonrisa se apaga... Falsa alarma.

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