sábado, 9 de agosto de 2014

Te prohíbo la entrada

No entres. No entres porque no te va a gustar lo que vas a ver. Es más, te prohíbo que pases por aquí, aunque lo hagas por despiste. Vete. Fuera. Da un paso atrás, o veinte. No entres porque sé que no quieres saber nada de lo que podría contarte. No lo hagas si no quieres saberlo. Si no quieres saber que cada una de las terminaciones nerviosas de mi piel llegaba a su máximo cuando me rozabas. Si no quieres saber que me dormía y me despertaba pensando en ti. Si no quieres saber que aún continúo haciéndolo. O que tu nombre ha sido mi preferido desde que era pequeña. Que adoraba tu risa y tu manera de hablar y que tu mirada me dejaba en blanco la mente. Vete, no vaya a ser que, por llegar hasta aquí, te enteres de que te echo de menos. O de que aún recuerdo que, al igual que las estrellas de nuestras constelaciones, tres lunares en tu nuca forman un triángulo rectángulo. Y créeme, que para echarte de aquí, soy capaz de hacerte cosquillas, así seguro huirás; yo te dejaría que me matases con ellas, hasta que me doliese la tripa de tanto reír y tuviese los ojos anegados en lágrimas. No vengas, que si vienes puede que al fin sepas todo lo que callé, todo lo que nunca quise decirte. Largo, que este no es lugar para ti. Que no deberías saber nunca que tu cuello era mi parte favorita de tu cuerpo y podría vivir en él sin necesidad de nada más. Que tu pecho era el refugio perfecto para un día de lluvia. Que tus abrazos eran un mundo del que no quería salir. Fuera, no vaya a ser que algo de lo que leas te resulte familiar, que te reconozcas en alguna palabra o que algún recuerdo acuda a tu mente, que si un día me preguntas, lo negaré todo. Negaré que te quise. Que te quise de alguna forma distinta a cualquier otra en que haya querido a alguien. Lo negaré todo.  

Pero si entras, si te saltas las barreras y los controles de seguridad, si haces caso omiso a los carteles de peligro, quédate... porque se me olvidó medir la cicatriz que tienes cerca de la cintura y contar los lunares de tu espalda. 

2 comentarios:

  1. Me alegra mucho que volvieras a escribir cosas tan bonitas como esta :D asi me dan ganas a mi de volver a a hacerlo y compartirlos contigo ola blanca ;)
    tete titi

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  2. ¡¡Muchas gracias!! Me alegro de que te guste (y me lo digas) y de que después de tanto tiempo y tantos parones, sigas estando ahí, leyéndome :).

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