lunes, 1 de septiembre de 2014

Sobre ella

Ella es de Amelie, de Albert Espinosa, de Lindsey Stirling... y se pierde con ellos al igual que se pierde en un folio en blanco, porque para ella casi no hay nada comparable con la emoción que genera la historia que aún está por comenzar. Y escribiendo se le pasan las horas. Quizá sea por eso que siempre pasa desapercibida y se dedica a observar principalmente, buscando historias que contar y algo en lo que pensar, reflexionar y con lo que aprender. 

Adora aprender. De ahí que siempre tenga algo en la cabeza, que no sepa quedarse con la mente en blanco y busque continuamente una nueva meta que alcanzar, algo que le haga sentir que no está perdiendo el tiempo, porque odia perderlo. Y conducir, eso también lo odia la mayor parte del tiempo, así que siempre que puede, va caminando a los sitios porque caminar siempre le ha gustado. Y también le ha gustado desde pequeña ese olor a papel viejo, usado e imaginarse por dónde habrá pasado y cuántas historias habrá vivido o entrar en una librería y perder la noción del tiempo en ella. 

Gastronómicamente hablando, tiene una pasión: el chocolate, aunque no está muy segura de que eso pueda considerarse gastronomía. Regálale chocolate y verás su reacción... no, definitivamente no debe considerarse gastronomía, sino más bien una especie de droga aderezada con algo parecido a lo que el sexo le puede ofrecer... y eso sólo con verlo. Pero bueno, todos tenemos nuestras locuras y ella no va a ser menos. No es la única locura que tiene.

Quizá el chocolate sea una buena manera de conseguir que se levante de humor por la mañana, es algo que nadie ha comprobado aún, y es que si quieres empezar el día con buen pie a su lado, no es buena idea que le hables, ya será ella quien hable cuando esté lista. Uno debe aprender a darle tiempo, "su" tiempo. Es un poco antisocial en ese momento del día, y durante el resto... seamos sinceros, es un puñetero desastre social: siempre pierde la cuenta del tiempo que lleva sin ver a los demás, huye del teléfono, las grandes reuniones no se inventaron para ella y... la lista de estas cosas sería interminable. No se enorgullece de ello. De todos modos, eso no significa que la gente no le importe y tiene formas de demostrarlo (mejores o peores, depende de quién opine). Por eso, no debería extrañarle a nadie que la conozca encontrar un día una carta en el buzón con su nombre en el remite o abrir un e-mail que dé miedo leer y haya que hacerlo por capítulos (si alguna vez te ocurre, léelo, merecerá la pena); además, tiene guardados en la memoria abrazos de esos sinceros, de esos que llegan sin esperarlo en los mejores momentos y de personas a las que no olvida y cuyo cariño hacia ellas crece según pasa el tiempo y, también, detalles, palabras, miradas y apretones de manos. Así se crean sus lazos, sus personas especiales, esas que tienen en su corazón un rinconcito con un cartel de VIP colgado y que, por qué no decirlo, son más de las que parecen.

Tiene una fe ciega (o algo parecido al menos) en el destino y en las señales, y está convencida de que lo mejor siempre está por llegar. Eso la hace mirar al futuro con un sonrisa en la cara y una ilusión permanente, lo que le da también algo de valor para enfrentarse a sus miedos, aunque poco a poco porque, como todos, es más cobarde de lo que está dispuesta a admitir (pero seguro que más valiente de lo que piensa). Y también es algo enamoradiza, eso es verdad. Sin embargo, a la misma vez, es tremendamente independiente y quizá sea por eso que, en el fondo, tiene la sensación de que todas sus historias, antes o después, deben acabar. Al menos así ha sido hasta ahora y tampoco es que se lamente por ello. 

Verla llorar no es fácil, y aquellos que alguna vez la han visto con lágrimas en los ojos y han escuchado sus sollozos pueden sentirse privilegiados, porque ya les ha dado más de lo que le da a cualquiera: les ha mostrado que también es débil aunque parezca de hielo, les ha mostrado que sólo se hace la fuerte pero que los golpes también le duelen. Quizá un día le dijeron aquello de "los hombres no lloran" y dijo: ¡pues yo tampoco!. A cabezota no le gana nadie.

Y es que su cabeza es un caos, un desastre completo (y ya van dos desastres) tanto por dentro como por fuera. La guerra con su pelo la dio por perdida hace tiempo aunque de vez en cuando, con ayuda, gana alguna batalla; y con respecto a su maquillaje, puede pasarse tres horas frente al espejo buscando la combinación de sombras adecuada o ponerse un pegote de rimel y echar a correr, todo dependerá del día y de lo que tenga que hacer o donde se quiera perder, porque... Vive en una búsqueda continua de sí misma, en un perderse y encontrarse todos los días que le apasiona y que la hace presumir (prácticamente lo único de lo que lo hace) de conocerse bien y, lo cierto, es que eso la hace feliz, que ella es feliz, que no necesita gran cosa para serlo. Y de eso sí que se enorgullece. 


Ella es una chica corriente, como todas: con sus cosas buenas, sus cosas malas, sus manías y su particular forma de ver el mundo. Una chica así, del montón, de ese montón de personas únicas. Porque todos somos únicos. Porque ella lo es. Una edición limitada de sí misma, como todos. Así que si después de esto, algún día, te da por querer conocerla, por pasar un ratito con ella, búscala, porque tiene mucho más que mostrarte. La encontrarás en la sección de papelería de cualquier centro comercial, en una librería ojeando libros y más libros, asomada a una ventana a la espera de alguna estrella fugaz que cumpla algún deseo o, por ahí, "en su mundo", donde sea, soltando palabras y creando historias que quién sabe si más tarde acabarás leyendo. 

4 comentarios:

  1. Aunque me identifico con bastantes cosas, me quedo con una frase: "Tiene una fe ciega (o algo parecido al menos) en el destino y en las señales, y está convencida de que lo mejor siempre está por llegar". Porque yo también suelo pensar en positivo, y que aún me espera lo mejor ;)

    UN beso,
    Patricia.

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  2. Esa frase también es de mis favoritas, Patricia :).

    Un beso!

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  3. Una sorpresa encontrar este blog. ¡Felicidades! Sigue así que lo haces muy bien.

    Un beso de tu amiga Floricienta.

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  4. ¡¡Muchas gracias, Irina!! Qué alegría encontrar un comentario tuyo. Sigue pasándote cuando quieras :). Un beso.

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