domingo, 4 de octubre de 2015

Por la libertad



Por esa energía positiva detrás de dos rastas y una cámara. Por ese "oleeeee" que tantas veces hemos escuchado. Por esos ataques de risa que contagian. Por ofrecer la última galleta de chocolate con esa sonrisa eterna en la boca. Por las cosquillas en los pies y los robos nocturnos de sábanas. Por los circuitos con sillas y velas y los arrastres por el suelo. Por el dolor de barriga por no poder parar de reír. Por una despedida que, para mí, tuvo sabor a bienvenida.


Por las pruebas, por los nervios, por la tranquilad que se acaba sin saber cómo, por los gritos, por las risas en el probador, por los botones, por los besos, por los abrazos. Por los tacones y las cuestas del pueblo. Por el cigarro antes de subir al coche, por pintarse los labios saltando badenes y, aún así, no salirse. Por el subirse a una silla para hacer fotos, por los reportajes en las escaleras, por los zapatos y las zapatillas. Incluso por los "complots". Por el volcán de chocolate, sobre todo por él. Por el Nestea, eterno también para algunas. Por los pies con zapatos finos, con los zapatos de toda la vida y hasta por aquellos sin zapatos. Por las lagrimillas imposibles de disimular (y que diga que soy dura). Por la polaroid y su instrucciones. Por el ramo. Por la lavanda, ¡ay la lavanda!. Por el rock (¿yo hablando de rock?). Por el Principito, por él siempre. Por volver a ser Mary Jane después de tanto tiempo. Por la necesidad de volver a escribir, mucho, poco, lo suficiente para recordar sin necesidad de pensarlo mucho. Por construir nuevos recuerdos.  Por nosotras, por vosotras, por ti, por los dos...


¡POR LA LIBERTAD!

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