domingo, 20 de marzo de 2016

Las escaleras más largas del mundo

"¡Id por la acera o nos volvemos!", se escucha. Y todos resoplamos, ¡que rollo!, y encima pretenderá que nos creamos que nos vamos a volver. Obedecemos durante 2 minutos y, en cuanto vuelva a girarse, nos encontrará de nuevo por mitad de la calle. Si vienen coches, que se aparten. Y si cruzamos de un lado a otro, que esperen, si sólo somos 64. "¿Y tú qué vas a hacer esta tarde?", ¿por dónde nos lleva?, ¡pero si es mucho más fácil por la siguiente calle!", "y en dos días vacaciones...", "y detrás la de lengua, con el suspenso que me va a caer en su asignatura...", "¿a ti cuántas te van a quedar?". Y vamos llegando: "¿podemos ir a beber agua?" "Sí, pero id de tres en tres y cuando vuelva un grupo, que vaya otro"... "pffff, pues no tardan nada aquellos tres...". "¿Podemos ir a soltar las mochilas?, que mi casa está aquí al lado". Y las puertas se abren y empezamos a subir. 

Yo me quedo atrás, y cuando ya estén todos sentados elegiré mi sitio. Entre todos, como siempre. Un compañero y a disfrutar de la función. Mujeres de ciencia o algo así se llama la obra. Si, hoy vamos al teatro. Y todos hablan y la obra va a comenzar. "Silencio" digo mirando con cara seria. Pero... ¿yo?. Si hace un rato era yo la que hablaba... y ahora mando callar... y en la obra viajan en el tiempo y... ¿cuándo fui yo la que viajó?. No puede ser, si cuando estaba fuera era yo quien quería beber agua, quien quería dejar la mochila, quien pensaba en lo que haría por la tarde con cara de ilusión y quien iba al teatro con la autorización firmada. ¿En qué momento he llegado a sentarme y pedir silencio? Y recuerdo a todos aquellos que alguna vez me mandaron callar y no creo que sea posible que ahora ocupe su lugar. Que el tiempo pasó, está claro, aunque no sé cuando, quizá mientras subía por las escaleras, unos doce años subiéndolas. Las escaleras más largas del mundo, porque por más que lo pienso, no sé qué he hecho en todo ese tiempo, salvo subir escaleras, que el tiempo ha sido corto y no ha debido darme para más... que los pensamientos se agolpan en mi cabeza y, de repente, me quedo sin recuerdos, más que esos, los de hace un rato, los de fuera del teatro. 




Ahí está la de lengua... sí... que los recoja ella, que los mande a casa, que los cuente. ¿Están todos? ¿Sí?... pues de vuelta. Y por el camino, ya no sé si andar por mitad de la carretera... y si viene un coche, que espere... total, con lo rápido que pasan 12 años, dudo que le deba importar parar su vida mientras me ubico en la mía. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario