jueves, 15 de septiembre de 2016

Todo se reduce al arte

Mírame. Así, justo así, con esos ojos. Y ahora se cierran. Genial... Y la cabeza bien alta, eso dicen, aunque hoy cambia por buenas razones. Y una mano relajada mientras la otra se dedica a jugar con tu pelo. Y quien venga, que tenga presente que quizá no todo es lo que hoy parece, pero por un día, bien merece la pena o más bien, la alegría.

Tu espalda, la parte favorita de un cuerpo que actúa, o lo intenta, como si no fuese él, que sabe, quizá, que puede creerse dueño de pensamientos turbios. Y un sofá, rojo, ironías de la vida(*), que lo presencia todo impasible, como si no fuese el testigo directo de que el mundo ha quedado a los pies de quien en él se sienta y se tumba.


Que por una vez, por un día, por todo el tiempo que el recuerdo dure y perdure, sabrás que puedes, que el mundo se puede comer a ratos y que los ratos pueden ser "para siempres". Y lo que los demás piensen se queda vacío frente a la sensación de ser protagonista de tu propia vida, que al fin y al cabo es de lo que se trata y que si por una vez, por un rato, por un día, los flashes sólo te buscan a ti liberándote de tapujos, vergüenzas y modestias varias, bienvenidos sean, que de vez en cuando está bien eso de ser papel principal. Sin olvidarte jamás, porque eso sería perder, de quien se devana los sesos para hacerte ver todo lo que tienes que ofrecer, midiendo tu luz o la que te rodea, de la que hoy, por un rato, por un día, te adueñas sin que nadie pueda reprocharte nada al respecto, ni siquiera tú, y que consigue que acabes iluminándolo todo a través de una sonrisa tímida al principio, pero sincera y confiada después. Y cuando te quieres dar cuenta, descubres que todo acaba siendo mejor de lo que imaginabas, que por un día, por un rato y por el tiempo que el recuerdo dure y perdure, la vida se pinta de colores sobre un fondo blanco, se coloca los tacones y dice: "aquí estoy". Y se te escapa una sonrisilla, esta vez de suficiencia, porque desde una parte de ese mundo interior sabes que hoy, por un rato, por un día, puedes mirar por encima del hombro a los demás y decir: "sí, soy yo; y hoy, por un rato, por un día y mientras el recuerdo dure y perdure, puedo con todo".




Y es que, al final, todo se reduce al arte...

(Fotografía: Alejandro Gonzalo)

2 comentarios:

  1. Precioso!!! Me alegra haber podido formar parte de ese arte.
    Un fuerte abrazo!!

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    1. Muchas gracias, Alejandro. Todo un placer haberlo compartido contigo. Un abrazo!

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