viernes, 6 de enero de 2017

Algo sencillo

Recién estrenado llegas alardeando a diestro y siniestro de que serás un año de 10, de sobresaliente, de matrícula de honor y, si te soy sincera, nunca me han gustado aquellos que andan presumiendo de ser todo lo que, piensan, otros no serán. Aún así, me gustaría que llevases razón, que fueses un año, no de 10, sino de 12. De 12 meses de retos a superar y superados, de 52 semanas en las que no importe que empiecen en lunes, de 365 días llenos de ilusión, de 8760 horas en las que lo único que hagamos sea sonreír. Pero fíjate, he utilizado el condicional, "gustaría", porque aunque está bien pensarlo, bien sabemos tú y yo que no todo serán sonrisas, ilusiones y retos superados. Por eso, ya que ni tú ni yo tenemos todas las de ganar en ese aspecto porque, en gran medida, ni de ti ni de mí depende, he decido involucrar en todo esto a alguien más y desear cosas que, si bien también podrían escribirse en condicional, prefiero utilizar, por esta vez, otras formas verbales. Así que mi carta a los reyes magos llega ahora, quizá tarde, o quizá no... 


Quiero, para este año, sacos llenos de verdades escondidas en miradas; saber reconocer a quien merece la pena no dejar marchar; capacidad para escuchar de verdad, sin emitir juicios antes de tiempo, con una cajita llena de empatía; valorar a alguien que ya recibiese ese regalo en años anteriores; charlas a la luz de la luna que dejen al descubierto quién eres de verdad, con confianza plena y sin arrepentimientos tardíos; agradecimientos sinceros y sabiduría para saber cuándo es el momento de darlos; sonrisas sin palabras de esas que siempre van seguidas de un abrazo; aprendizaje constante que traiga un buen montón de motivación bajo el brazo; más de esas personas que, sin saber cómo, infunden valentía en dosis pequeñas e imperceptibles; cariño por parte de los demás, y que te lo demuestren sin esperarlo, será señal de que algo hiciste bien; que recibas todas esas caricias que aún te faltan; escuchar palabras bonitas que vengan de almas limpias; disfrutar de la vida en cada momento y que aprendas, si no lo aprendiste ya, que no existen instantes vacíos; buenos ratos de lectura y, por que no, también de escritura; un gran proyecto nuevo por empezar, por continuar o por terminar; que te alegres por las alegrías de los demás y se lo hagas saber; que se alegren, de verdad, por las tuyas; momentos que compartir con la gente que te importa y otros que sean sólo para ti; inteligencia para mantenerte fiel a ti mismo, siempre; fuerza para enfrentar los contratiempos que vengan y para luchar por aquello en lo que crees; capacidad para encontrar esa luz que hay al final de todos los túneles; que la confianza no acabe defraudándote cambiándose el disfraz en cualquier esquina; y, por último, suerte, si no la tuviste ya, para cruzarte en mitad del camino con alguien con quien compartir aprendizajes y que, al igual que tú, quiera hacer y consiga que todo esto que pido sea algo sencillo.


4 comentarios:

  1. Yo creo que del deseo de cosas pequeñas vienen las cosas grandes.
    Ojalá se te cumplan.

    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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    1. No puedo estar más de acuerdo. Muchas gracias. Ojalá tu año también venga cargado de cosas pequeñas ;)

      Un saludo

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  2. Respuestas
    1. Y yo llego más tarde aún... feliz año o, casi mejor, feliz veranito ya:) (siento la tardanza, pero últimamente tengo el blog un poco abandonado y he visto hoy el comentario). ¡Que vaya bien! ;)

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